
¿El corazón es una bomba?
Enero 15, 2008
Hay quién prefiere poner a latir los corazones de miles de personas con una película de terror. Tipos como John Carpenter, el cineasta que este miércoles cumple 60 años, que por décadas fabricó miedos y taquicardias masivas. ¿Pero qué es un corazón? Para los médicos los corazones son trozos de carne que recomponer cuando se rompen de tanto latir. Los suturan en un quirófano, y mientras arreglan los corazones de otros deshacen los suyos. Para los jugadores un As de corazón es la carta que siempre quieren tener. Y sin embargo, los corazones son artefactos peligrosos que crecen en nuestro interior, cuando todavía no tenemos razón de ser. Subrepticiamente van aumentando de tamaño, ahí, donde se instalan con toda la alevosía del que sabe las cosas que va a vivir. ¿Alguien te preguntó si querías un corazón? No sabemos exactamente qué significa tener uno en este lado siniestro, gimiendo día y noche, llorando, gritando de emoción o de alegría. No lo sabemos hasta que ya es inevitable y este pedazo de uno mismo, vertedero de nuestras malas costumbres, de nuestros vicios inconfesables, se contrae y se dilata como el ondear de una bandera. Pam, pam, pam, suena el de algunos vagabundos ilícitos que recién descubren la tiranía de su batir. Sístoles y diástoles, le llaman en los libros de ciencia a este mecanismo que suena a reloj atómico en la caja del pecho. Los corazones llegaron a sufrir eclipses totales con Bonnie Tyler por los 80′. ¿Pero alguien sabe si de verdad el corazón se pone frío o caliente, o si te puedes quitar o poner un corazón a tu antojo? ¿ o deshacerte de él para que no se chive?. Y en el momento menos apropiado se desboque a latir delatándote, o por el contrario, se pare cuando más lo necesites. No entiendo a esos que aconsejan pensar con la cabeza y no con el corazón, o los qué acusan a otro de no tener corazón. Y hay hasta quien se jacta de tenerlo de hierro o blando, o bueno, o de amar y odiar con todo el corazón. Y por otra parte, están los poetas, los chantajeados por su propio corazón, los que intuyeron que la era estaba pariendo un corazón o el que en medio de su desasosiego nos advirtió que si “el corazón pudiese pensar se detendría”. ¿Para estos también el corazón es una bomba?



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