
Archivo de Mayo 2008


Miamol, mivida, Miami, mamita
Mayo 25, 2008
No me acordaba yo de estas frases repetidas una y mil veces hasta el hartazgo. Casi había olvidado la almibarada costumbre latinoamericana de atendernos o reclamarnos diez veces al día con las palabras mágicas de mi cielo, mivida y mi corazón. Volver a mis orígenes es volver al lugar donde las mujeres te miran a los ojos y los hombres te miran el culo. Es así, de sencillo, de primitivo y natural. Todas somos mamis y mamitas, la denominación de origen latinomericana Por eso compro estas gafas para filtrarme la mirada y no dejar que mis ojos toquen directamente otros ojos. Aqui estoy a salvo, escucho y dejo que me resbalen dulzonas y pegajosas las frases para disfrutar de estas maneras que dejé en Cuba. Yo soy una mamita, de la escuela del ‘miamol’ y de ‘mivida’ que hoy escucho en esta “provinciastra” de Cuba, que es Miami, donde no todo es spanglish, salsa y política. Esta soleada Miami, donde los aviones te aterrizan sobre los sueños, y cientos de tiendas y pequeños negocios amanecen cerrados por foreclosure o la bancarrota anunciada. Dos días después de la doble ración del menú lingüistico de la casa me sumo al “cuanto me cuesta esto brothel”, o “págame el ticket que no tengo mony”. Escucho los ‘mamis’ que me dice un hombre en la gasolinera mientras peleo con la pesadez de la manguera. Me sonrío, porque es simpático que me llamen mami. Ya estaba acostumbrándome al tía, al chica, al señora madrileño. ¿Me estaré volviendo machista? ¿A mi regreso haré bromas sexistas? ¿Me sentiré una mami en Madrid? De inmediato, me tengo prohibido pensar. Voy al ataque con mi ‘mamita inside’. …¿Papi, me pones un batidito de papaya?

El viaje
Mayo 20, 2008Me gustan los viajes, me inquietan, me quitan el sueño y la tranquilidad. Me gustan las sensaciones que me provocan y hasta la mismísima palabra. Viajarrrr, la pronuncias y después de esa “R” juguetona la boca se queda semiabierta, como si te faltara el aire o esperaras algo. Creo que llega a faltarme, creo que llego a esperar. Me gusta la filosofía del viaje, entendido como esa escapada al fondo de uno mismo escalando por las páginas de un libro o recorriendo kilómetros dentro del argumento de alguna película. Hoy que estoy a punto de volar -literalmente- en un objeto metálico y lleno de comida plástica y ambiente claustrofóbico, pienso en la ilusión del viaje. El viaje al precipicio, al abismo de mis miedos y mis inseguridades, en el que nadie te espera a la salida y no sabes si vas a regresar. Esos viajes al pozo de la mentira de donde no te traes souvenir, ni mandas postales, porque te harían sentir más ruin y avergonzada. El viaje es el momento en que te olvidas del jet lag, de las pizarras que aletean intercambiando destinos y llegadas. Esos son viajes limitados, encerrados en la fecha de inicio y de llegada. Yo hablo de los viajes que comienzan cuando -por fin- te miras dentro después de mucho tiempo y te re-descubres, te re-conoces, re-naces. En estos viajes al alma siempre se rompe algo, equivocas las calles, por supuesto, no hay guías con fotos, ni mapas coloreados, ni recomendaciones. Te citas a ti misma, contigo abres los ojos pero sin llorar, porque no querrás que haya humedad, ni que te duelan los huesos. Conoces las 37 realidades de tu viaje, te tumbas en el sofá de tu salón y…te dejas viajar.

Contra la homofobia
Mayo 17, 2008
Todos tenemos amigos y vecinos maricones, y una tía tortillera o tan solo medio marimacho. ¡Todos somos tolerantes! ¡Qué simpáticos! ¡qué creativos! ¡qué… dicen de los gays, hasta que viene tu hijo Juan y se para frente a ti para decirte que le gustan los chicos. Entonces, la moderna y lúcida perspectiva de la vida se les desinfla. Hace nada más que 18 años los homosexuales eran considerado enfermos mentales por la Organización Mundial de la Salud. Para muchos todavía lo son. Enfermos, pervertidos, pedófilos, depravados, y todo lo que tenga que ver o no con conductas inmorales o reprobables por la gente de bien. Obviamente, los homosexuales no están entre estos últimos. No creo que valgan las etiquetas. Los homosexuales y los heterosexuales son iguales. Yo trato de explicarlo con sencillez, porque no entiendo porqué molesta tanto que alguien no quiera chocolate y elija fresa. Nunca entiendo porqué está tan sobrevalorado lo de la orientación sexual, qué cambia si lo haces de una forma o de otra, o con quién. ¿Y a quién puede importarle tanto? Hoy más de 70 países en el mundo criminalizan la Homosexualidad y condenan los actos sexuales entre personas del mismo sexo con penas de prisión, en casi una decena de estos las condenas son la pena de muerte. Eso no es fresa y chocolate. Estos no entienden las diferencias, estos no son tolerantes. Estos siguen creyendo que ser homosexual es una enfermedad. ¡Qué miedo me dan!

Pongamos que hablo de…mierda
Mayo 13, 2008En días pasados hablaba de la porquería espiritual, del periodismo basura. Hoy dejando las metáforas a un lado, hablo de la mierda real, esa que desborda las aceras del centro. ¿Que no la ha visto? que ha pasado rapidamente rumbo al trabajo y no se ha dado cuenta. ¿Qué, tienes la nariz de hierro, chaval? Las bolsas de inmundicias se desparraman con desenvoltura en mi camino. Pillo la calle para no tropezar con un mar de botellas, donde puedo tranquilamente naufragar. Me pregunto qué es lo que pasa. Este domingo no le he dado los buenos días al hombrecito verde fosforescente que barre las secuelas del botellón en mi calle. Creí que se había quedado dormido. En mi curro de fin de semana a todos le pasa alguna vez.
Pero el lunes la calle se encrespaba entre las cajas de pan de pita del restaurante árabe y los cartones de la ferretería de la esquina. Lo confirmé en los periódicos: Había huelga ¡A gozar, que la mierda nos va ahogar! -canté para mis adentros, mientras esquivaba restos de vómito, papeles irreconocibles, latas y más latas de cerveza, cajas de pizzas, revistas interview atrasadas (pequeño paréntesis, siempre creí que los tíos las conservaban en el baño hasta la eternidad). Todo una proeza, saltar con obstáculos por las mañanas. Semidormida me asusto cuando una papelera escupe la botella de agua que trato de encajarle en las entrañas ¡jo, qué mierda, nunca mejor dicho! Mis supergas se hunden en un cremoso excremento animal. Mi último pensamiento antes de morirme de asco es Ana Botella, delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid; dice que no es culpa suya, que si no es de peras y manzanas, ella no tiene nada que decir. Que la basura es cosa de las pequeñas empresas a las que el consistorio madrileño subcontrató para que garanticen la limpieza de la ciudad. Aquí sugiero volver a entonar el ” a gozar, a gozar, que la mierda te va a ahogar” (Puedes sustituir libremente el ahogar por matar que no tiene copyright). Si las empresas de mierda le pagan una mierda a sus trabajadores, porque les importan una mierda, entonces, bienvenido al club y que nos coma… la mierda.

Estoy contigo, Telma
Mayo 12, 2008No te conozco, pero estoy contigo. Si los jueces se llenan de valor y dictan sentencia a tu favor, entonces sí que la economía española se viene abajo. La crisis del ladrillo será un recuerdo de nada, al lado de la crisis de la telebasura, del periodismo carroña, este que cada día mueve toneladas de palabras, que no sirven más que para descalificar, mentir y alimentar lo peor que cada uno de nosotros lleva dentro. Si eso llega a pasar y cada medio informativo tuviera que vivir de información real y no de escarbar en la vida de los otros para generar inmundicia, entonces sí que bajarían las cifras del crecimiento económico del país. ¿Cuántas empresas viven de la telebasura, del periodismo sin escrúpulos? Muchas. ¿Cuanto dinero mueve el negocio? Millones. Estoy contigo, Telma Ortiz. Este grito casi unánime que pide respeto por la libertad de prensa no lo he escuchado antes. No lo escuché cuando mataron a -los casi olvidados- Ortega en Haití, o a Couso en Iraq, mientras trataban de contar la guerra. Hoy, un Ejército de abogados representan a los medios demandados por utilizar la imagen o el nombre de esta mujer, Telma Ortiz, quien tiene la gracia y la desgracia de ser hermana de la princesa, materia prima ideal para fabricar patatas informativas. Nunca antes había visto tanta complicidad en los medios para amplificar la supuesta importancia del derecho a informar. ¡Qué farsantes! El derecho a informar le llaman a acosar a la gente normal, a exprimirles hasta la última gota de su privacidad para venderla con la dosis añadida de putrefacción. Que sea verdad o mentira, eso no importa. La verdad no cotiza al alza, solo si escribimos de la cama de Dareck y el culo de la otra tendremos la GRAN NOTICIA. Demósle al público lo que piden, ellos pedirán lo que le damos.
