
En torno al símbolo y lo simbólico
Mayo 7, 2008Me viene a la mente Rosa Park, la primera negra que se negó a darle su puesto en un autobús a un grupo de blancos. Fue simbólico, con ese gesto, no canceló el Racismo. Durante semanas los negros de Alabama no cogieron un autobús y marcharon pacíficamente por el arcén en protesta por la discriminación racial. Manifestarse es símbólico, es cierto. No van a mejorar nuestras condiciones laborales, ni nuestro estatus de precario. Hablar también lo es, las palabras no pueden cambiar nada y sin embargo, no paramos de hacer discursos, de amor, de guerra, de filosofía. Discursos de sobremesa.
¿Para qué sirven los símbolos? ¿Tienen un valor real? ¡Yo digo sí! Creo en lo que expresan. Muchas de las cosas, y tantas, de las que hacemos cada día son absolutamente simbólicas: Los palestinos lanzan piedras contra los blindados israelíes y saben que con eso no les vencen, no recuperarán sus tierras. Los poetas hacen poemas de amor y a veces ni siquiera consiguen que alguien se enamore de ellos. Alguien que conozco -no lo juzgo- roba en los grandes almacenes, su pequeño gesto contra el Sistema, aunque sabe que ‘El tajo inglés’ no va a ser más pobre, ni más rico. Un símbolo es casi nada, pero a la vez es todo: Resistencia, evocación. Un símbolo representa una realidad física y espiritual, expresa ideas, denota, revela cosas y acciones. Yo voy a seguir participando en los desfiles, en las marchas, en las protestas, en las paradas. Yo creo en los símbolos. Todavía.
