Si necesitas una vajilla de 32 piezas, compra un periódico. Si te emocionan las canciones de Miguel Bosé y quieres la colección completa, compra un periódico. Que un paraguas, que una bolsa de playa, que unas gafas verdes, que la pieza de un puzzle, que un juguete erótico, que la cabeza de un dinosaurio de plástico, basta conque compres un periódico. Si te es imprescindible tener un reloj cucu sin cantante, ( el ave viene con la entrega siguiente y cuesta el doble), compra un periódico. Tú, en realidad lo que necesitas es el primer CD de un curso de inglés para inmigrantes, el barniz de uñas, el chal de hilo, el coche en miniatura, las pantuflas de lona de rayas, la peli de culto que vienen con el periódico. El periódico es tu pretexto, porque los periódicos son negativos, tiznan los dedos, manchan la ropa, abultan de manera inconsolable la mente y el bolso. Si miras bien, justo a cada lado de los estancos hay siempre una papelera; tira ahí tu periódico y llévate a casa lo importante.



