¡Auxilio! Lo políticamente correcto se ha colado en nuestro lenguaje. En lo adelante tendremos que hilar fino con las palabras. El título de este post lo evidencia. Así debía quedar la noticia que hablaba de una jornada negra en el tráfico en España, según el razonamiento de mi jefe. La palabra negra tiene connotaciones negativas y racistas, por lo que obligó a un redactor a cambiar el títular “Noche negra en las carreteras españolas” por otro, en el que la palabreja racista y negativa no estuviera. La última vez que oí un absurdo semejante trabajaba en la televisión cubana escribiendo guiones. Mi jefe de entonces, militar para más señas, me obligó a sustituir la frase “el Señor director, Costa Gavras”, por el gran director. La palabra señor, en aquel contexto, era pequeño burguesa y por tanto, prohibida en los medios cubanos, una sociedad donde todos somos compañeros. ¿Las palabras tienen ideología? ¿Las palabras son negativas en sí mismas? No. Seguiré pensándolo para no absolutizar nada (solo el Vodka), pero son nuestras construcciones las que le otorgan a las palabras un significado dentro un todo, de un conjunto, sea una oración, un párrafo, un discurso. A espaldas de mi jefe estuvimos recreando palabras que demostraban su desatino. Desde hoy no diremos más el tiro al blanco, será tiro a la diana, pero las que se llamen así se ofenderán, así que seguiremos pensando. En Gijón no organizarán más el Festival de novela negra, desde ahora, será policíaca y punto. Para referirnos a las clásicas voces del Jazz, evitaremos decir las voces negras, porque para ese timbre peculiar e inimitable de Billie Holliday, Ella Fitzgerald y compañía afroamericana tendremos que inventarnos algo, no sea que los jefes del absurdo y el aburrimiento se enteren y nos acusen de racistas. Y lo dejo aquí, que me estoy poniendo VERDEeeeee.



