
El insomnio de Virgilio Piñera
Julio 9, 2008Virgilio Piñera es de los escritores cubanos que más me gusta. Era un tipo irónico que escribió poesías,
cuentos, novelas y obras de teatro. Pasó un hambre honda e intensa durante casi toda su vida, antes de la revolución y después. No lo valoraron mucho en vida, ahora, después de muerto, quizás un poco más, porque ya su irreverencia parece más inocua, más inofensiva. Y sin embargo, detrás de este insomnio está su cara de desvelo, su acidez, su imaginación para ponerle nombre a todo. Como en esa novela en la que el diamante se llama Delfi, Fidel al revés, y uno de los personajes termina tirándolo por el inodoro. En fin, este es Virgilio, el cubano, el que no acompañó a Dante a bajar a los círculos del Infierno, pero que igual, vivió el suyo. He puesto una poesía en la parte correspondiente. Y hoy que estoy como él os lo dejo para vuestras consideraciones. Me fío de vuestro gusto.
El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarrillo. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormir. A las tres de la madrugada se levanta. Despierta al amigo de al lado y le confía que no puede dormir. Le pide consejo. El amigo le aconseja que haga un pequeño paseo a fin de cansarse un poco. Que en seguida tome una taza de tilo y que apague la luz. Hace todo esto pero no logra dormir. Se vuelve a levantar. Esta vez acude al médico. Como siempre sucede, el médico habla mucho pero el hombre no se duerme. A las seis de la mañana carga un revólver y se levanta la tapa de los sesos. El hombre está muerto pero no ha podido quedarse dormido. El insomnio es una cosa muy persistente.


