Archivos de la categoría ‘política’

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Castro autoriza…los desfiles de moda

Abril 24, 2008

El título, una broma en serio. Visto que todos los titulares de El Mundo sobre Cuba empiezan así, pues me he apropiado de ese estilo tan…eso, periodístico. Lo cierto es que resulta raro que esta excelente noticia, no la hayan rebotado los medios españoles, tan adictos a la “patata frita informativa” sobre Cuba. Primero fueron los móviles, los DVD’s, los ordenadores. Ahora, siguiendo la onda ‘light’ de las reformas se organiza por primera vez el desfile de moda de un estilista extranjero, el italiano Rocco Barocco (¡con este nombre cacofònicamente pornográfico, para colmo!). Como les cuento, el desfile que fue este jueves en un importante hotel de La Habana, tuvo el dulce encanto de la cutrez.

No hubo pasarela, ni público vip, de esos que lucen gafas negras y perlas en Milán. No hubo gays con perritos de raza, ni chicas Almodóvar, como en Cibeles. Se ve a un tipo con ojos hambrientos que desde la primera fila mira a la modelo. En este la chica desfiló con cara de penitencia por un triste pasillo . ¿Estas son las medidas aperturistas del nuevo Gobierno cubano? Hay otra foto, en la que varias camareras fisgonean a través de una ventana. La primera, mira entre asombrada y curiosa a la modelo, lo hace a escondidas. Lo intuyo por la tensión del gesto de su boca, quizás le está diciendo a su compañera que mira agachada, “¡shhhh, cállate, coño, que nos van a pillar!”. Quizás (creo que son tres las camareras) tenían que estar en la octava planta limpiando la habitación del tal Barocco, pero las chicas somos así, curiosas… Disfrutando de la libertad del primer desfile internacional de moda en Cuba 2008.

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Haz algo de Couso, pero sin dar caña…

Abril 8, 2008

Un 8 de abril, pero hace cinco años un tanque estadounidense, de esos que siempre equivocan el blanco, mató a José Couso, un cámara de la cadena Telecinco. ¿Estaba en el lugar y en el momento equivocado? No lo creo, yo también hubiera estado ahí contando mi verdad. Couso estaba haciendo valer ese derecho a la libertad de información, eso que algunos confunden con los insultos en los programas del corazón. Lo cierto es que en Iraq han muerto más de 300 periodistas, desde que empezó la operación estadounidense para salvar al mundo del terrorismo. Es la cifra más alta de profesionales de la información muertos desde Crimea en 1854, donde murió el primer corresponsal. No exagero, es así. El día que los soldados estadounidenses dispararon al Hotel Palestina, de todos conocido, sede de la prensa, murió el cámara español José Couso y un colega ucraniano, Taras Protsyuk de la Agencia Reuters. Hoy me pidieron que escribiera algo sobre la muerte del reportero, víctima de la guerra. Mi jefa me ha advertido de escribirlo, pero sin dar mucha caña. No entendí la frase y la entendí tan bien que me quedé aplastada sin saber qué pensar. No dar mucha caña. Eso es precisamente lo que ha hecho el Gobierno español con el caso Couso. No darle mucha caña a EEUU. No sea que, el pobre Bush, se enfade con tanta ingratitud y en la próxima cumbre el presidente del Mundo olvide saludar a Zapatero.

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Raúl Castro autoriza…

Marzo 28, 2008

Desde hace varias semanas Cuba vuelve a las noticias. Autorizan a los cubanos a la normalidad de muchos. Los cubanos por ley podrán tener vídeos, televisores a colores, hornos microondas; los cubanos podrán comprarse un ordenador para escribir sus cartas al olvido; los cubanos -¡esta es la más reciente!- podrán tener móvil. Lo que los cubanos podrán tener tendrán que pagarlo con divisas, es decir con una moneda que no perciben por su trabajo. El Gobierno de Cuba mete a sus ciudadanos dentro de la ley y acepta ver lo que tiene delante de sus ojos. Porque en Cuba desde hace muchos años miles de personas tienen ordenadores, vídeos, microondas, gracias al mercado negro, a la bolsa negra, esa inexcusable camarada de los países comunistas, donde la mayoría de las cosas normales están prohibidas. Leo todas estas noticias despacio y me amarga pensar en el equívoco que esconde el desliz autocomplaciente y entusiasta de la prensa. Yo, como otros tantos, no me fuí de Cuba para tener móvil, ni microondas, ni ordenador. Excepto el móvil, tenía el resto, por la vía antes mencionada. Yo, perrito cubano, me fuí de Cuba para que me dejaran ladrar, maullar, aullar, en fin HABLAR. Y esa es la noticia que estoy esperando con impaciencia. Quisiera leer en estos días: Raúl Castro autoriza… a hablar, a leer, a pensar y a decir LO QUE LE DE LA GANA A LOS CUBANOS. Después de eso, sería feliz . Lo prometo.

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El cinismo periodístico y las patatas fritas

Febrero 19, 2008

Me he pasado el día leyendo los periódicos sin conmoción alguna, ni sobresaltos, sin angustias, ni alegría. Lo peor es que ya pocas noticias me conmueven, o sobresaltan, o angustian, o alegran, o me emocionan. Eso, es probablemente lo que en el caso de los médicos llaman la profesionalidad. Yo soy un poco más caústica. Le llamo cinismo. El cinismo periodístico llega a niveles más altos que mi propio colesterol, por eso todos los días consumo toneladas de patatas fritas periodísticas. Para mi colesterol o mi cinismo. No sé ya. Lo cierto es que las noticias me parecen, en su gran mayoría, infladas. Aquí hubiera querido escribir inventadas, pero no quiero cometer siempre el mismo error de exagerar. Digamos -con ternura vocacional- que la información está inflada. Un hecho cualquiera se produce, un canal las transmite y es noticia. Ese mismo hecho, una semana después se repite pero los canales lo ignoran, porque ese día hay muchas patatas informativas, y no es noticia. La importancia en sí del asunto es lo de menos. Lo de más, es que los periodistas, gente como yo y como otros miles de asueldados a las órdenes de los grandes grupos informativos (leáse Mediaset, Vocento, Prisa, etc) podamos convertir la violencia machista, o la muerte de una prostituta en una patata frita apetecible para todas las tallas de estómago. ¡Esa es la cuestión! Lo peor es que nos han vendido lo del Periodismo urbano, participativo, Tú periodista y otros eufemismos para definir esta información de bajo coste, este periodismo precario de verdad, de conocimientos, de profundidad, de esencias que nos imponen como dieta. Y las empresas pretenden vender más patatas fritas informativas, por lo que cada vez necesitan menos periodistas profesionales y más cocineros cínicos, despiadados que puedan remezclar la objetividad y la verdad hasta hacerla un potingue vulgar. Para esta profesión solo es imprescindible saber freír la información que escupe el teletipo. Si está caliente y cruje, los lectores masticarán el sucedáneo con ávidez, mientras piensan que qué bien informados están.

P.D Si alguien pensó que iba a escribir de la renuncia de Castro al poder, de esta jubilación atrasada se equivocaron. Castro no dejó el poder este martes 19 de febrero. Al padre cruel de todos los cubanos lo sacó del poder el tiempo, cuando hace más de un año, el cuerpo le dijo ¡Basta! Hoy todos los periódicos han cocinado comida congelada para Ud. Elija con cuidado su menú, lea la etiqueta de lo que consume. Mire, que no quiero dar consejos. Las patatas fritas provocan daños irreversibles.

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Fidel Castro, el palo y la zanahoria

Noviembre 29, 2007

Fidel Castro es intocable desde hace 48 años, cuando se puso al mando del país. Hoy todo sigue igual, desde su cama nada se mueve en la isla sin que Él lo autorice. Él manda. Convertido en una única pieza: Castro es igual a Revolución, y criticar cualquiera de sus decisiones o disentir ha sido imposible. Él es la Revolución y en esa trampa mortal del círculo cerrado no hay espacio más que para aplaudirlo, apoyarlo y venerarlo.castro01.jpg
Ni siquiera el viandante que camina por las calles de Cuba se salva de su presencia omnisciente, sus pasos van acompañado de Él, el líder máximo. En cada esquina, desde lo alto de un cartel, en los que habitualmente el Capitalismo vende sus necesidades de consumo, el Gobierno cubano ofrece su mejor producto: Fidel Castro.
Los carteles con su rostro, con sus frases sagradas durante casi 50 años han rendido sus frutos. Su presencia resulta imprescindible y en estos momentos, en que apenas se ve en televisión, es hasta reconfortante. No hay de qué quejarse, es un mecanismo infalible de convencimiento. ¿Y si no cuánto pagan las marcas por una valla en plena Gran Vía?
La diferencia aquí está en que podemos optar por otra marca, por otro producto que satisfaga nuestras aspiraciones y deseos. Ésta, aquella o quizás la otra, hay varias opciones. Con Castro no es posible. O te gusta y te lo quedas o sencillamente te lo quedas, porque Él es insustituible, irremplazable, no se equivoca, Él no comete errores. Sin sutilezas, ni miramientos, quien está contra una opinión del Comandante está contra la Revolución y por tanto, es enemigo declarado de esta.
Los que tenían demasiado iniciativa, los emprendedores, los demasiado críticos, los que no se entusiasman con las palabras y necesitan hechos, los que lo cuestionan todo, los que no se quedan callados, los incómodos, esos fueron sepultados en el curso de la historia de la revolución, bajo la mole autoritaria del Comandante.
Y sin embargo, en Europa a veces es difícil explicar por qué parece tan fácil que un hombre carismático, en este caso Fidel Castro, pero ya vemos el despuntar de Hugo Chávez, se instale para siempre en el poder. ¿Son tontos los latinoamericanos o masoquistas?
América Latina y el conjunto de sus países no esperan nada, porque ya nada tienen. Lo han perdido todo entre la corrupción de sus políticos, el fracaso de las llamadas democracias, la desigualdad extrema y los graves desórdenes sociales.
Con un vecino tan poderoso como Estados Unidos es difícil sobrevivir a los tratados económicos que autoproponen ‘razonablemente’ y que solo a ellos benefician.
Castro, hasta sus críticos le reconocen sus méritos, elaboró y llevó a la práctica un programa social que canceló el analfabetismo: millones de jóvenes, hijos de campesinos, estudian en la Universidad, médicos gratis y para todos (sistema sanitario siempre más deteriorado y decadente, pero sin dudas sigue siendo el más eficiente del conjunto de países del tercer mundo); suprimió los alquileres abusivos nacionalizando el ministerio de la vivienda, entre otras medidas sociales.
El proyecto revolucionario después de 48 años tiene estadísticas para presumir: el 6,2% de la población cubana es universitaria, hay un médico por cada 165 habitantes, la mortandad infantil está a niveles de cualquier país desarrollado con un 6 por cada mil nacidos. Busquemos cifras iguales o similares en el continente, tras hallar el resultado nos volvemos inmediatamente ‘Fidelistas’.
Los pobres de América Latina no tienen mucho donde escoger, no hay opciones. Fidel Castro ha dado a Cuba el palo y la zanahoria: la zanahoria es que todos estudian, todos tienen derecho al dentista y al cardiólogo gratis. Detrás llega el palo, un país donde no existe mercado de compra venta inmobiliaria. Ni cara, ni barata. Donde la gente no puede residir donde quiera o necesite, ni siquiera dentro del propio país sin permisos oficiales. Si en un control policial rutinario en la capital cubana detectan a una persona con un dni, donde consta la residencia en otro lugar distinto a La Habana, es conducido inmediatamente, , sin derecho a réplica, ni a abogados, a su provincia.
Si un cubano decide pasar una temporada fuera de Cuba a costes de tu familia en Puerto Rico, España, Estados Unidos, el Gobierno tiene que autorizarlo. En ocasiones la respuesta oficial puede tardar años o incluso no llegar nunca.
Cuando la estancia en el extranjero supera los 11 meses las propiedades e inmuebles a nombre del eventual emigrante son confiscadas, hasta en el caso en que la propiedad esté habitada por padres, hermanos, hijos, etcétera.
El palo de Castro es la restricción surrealista de las libertades civiles. Los vecinos organizados en consejos para detectar anomalías e ilegalidades en las barriadas. La vida de la gente evaluada por un grupo que se erige en censor del resto de la comunidad, en nombre de la defensa de la Revolución.
En cualquier país europeo esto sería un escándalo, pero estamos en Cuba, una isla, rodeada de mar, donde los periódicos y el resto de los medios de comunicación, todos del Estado, se encargan de exaltar las 24 horas los logros de la Revolución y los ataques del Imperialismo. En Venezuela, ese es el riesgo, igual o parecido. La zanahoria es el petróleo para el Pueblo, la riqueza para el pueblo. El palo, paciencia, que está llegando.
Los caudillos comienzan mimando al pueblo, a los hambrientos que no tienen nada, cuidan de su salud y educan a las masas, pero terminan por convertirse en dictadores. Dios existe, son ellos.

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Revolución cubana, el remix

Noviembre 15, 2007

Como uno de esas clásicas baladas ochenteras que los nostálgicos se han encargado de reanimar con arreglos pop y parafernalia techno, la revolución cubana repite su discurso. Ya no es tanto que sea un discurso obsoleto, sino -lo peor- es que es mentira. Este remix de revolución es una tonada linda y pegajosa, que has estado oyéndola toda la vida. fidel.jpgPromesas falsas aliñadas en el mejor caldo de cultivo que puede tener Cuba: Ser una isla rodeada de mar. Once millones y medio de cubanos encerrados en el mejor de los mundos posibles, adonde no llegan la prensa extranjera, ni las opiniones diferentes, ni internet, porque hacen daño, porque atacan a la revolución, porque están al servicio del Enemigo. Dicen así y defienden su mundo desbordante de humanidad, aunque yo solo encontré humanidad en los ojos del más pequeño de mis parientes, que con apenas 6 años, aún no sabe que soy la gallina de oro, a la que desplumar, porque así lo establece mi condición de rica emigrante. “Un mundo solidario”, saltan ante cualquiera de mis “críticas venenosas”. La solidaridad tiene el precio que tú puedas pagar por ella. Si no tienes dinero estás más liquidado que un sombrero en el país de los sin cabezas. En mi regreso a Cuba encontré el mismo lugar de siempre, un país sofocado por la propaganda, de donde todos se quieren ir, donde todos roban, donde nadie trabaja, donde todo es ilegal, donde todo se derrumba: las casas, la moral, la decencia, la verdad. ¡La ética y la estética! Pero qué pintan tus críticas, tu palabra no vale nada, tú no existes, tú no estás, tú no tienes derecho, tú no tienes país. Tú solo tienes dinero para comprar lo que su dignidad no les permite tener y que es todo. Alimentos, zapatos, medicinas, esas cosas que están ahí, en los estantes de las tiendas por dólares en una economía anómala que respira en paralelo a la otra economía, a la doméstica, esa que les exige sobrevivir con dignidad, pero sin nada. El resultado queda a la vista, un país arrasado, donde las palabras se han quedado huecas de significado. Los cubanos ya no saben qué es dignidad, ni qué es solidaridad. Repiten esa mentira como si fuera un escudo Ya ni siquiera se acuerdan de qué es realmente una revolución. Piensan que es rebatir las palabras del otro, que es soportar con estoicismo lo que parece ser más que un proyecto, una maldición. Pero cada uno de ellos después de haberme contado su tragedia, de haberme confesado que se quieren ir, que es un Sistema donde nada funciona, que La Habana se cae, que Fidel Castro es un cadáver político y muy pronto uno real, me escupieron en la cara su verdadera tragedia. Vuelven a repetir la misma tonadilla esperanzadora de que Raúl Castro sí sabe lo que quiere y abrirá el país a las iniciativas hasta ahora vetadas por un hermano obstinado y caprichoso. Raúl Castro, -me explicaron algunos- solo está esperando que la vida siga su curso para hacer de Cuba ese ejemplo de humanidad, solidaridad y Socialismo, que yo no alcanzo a entender. Es eso, en fin, lo peor de la Revolución remix.