Archive for 30 mayo 2008

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Madrid con sabor agridulce

mayo 30, 2008
El regreso es siempre duro. Sobre todo si es de vacaciones y llegas de un sitio soleado y caliente. El comienzo del regreso fue así: A pesar de mi resistencia inicial, la tentación pudo más y cargué con tres periódicos que a duras penas llevé, entre mis trastes preferidos (mochila y cámara fotográfica) hasta mi asiento, el 25L. El avión despegó y nueve horas después de lecturas y seudosueños llegué a Barajas. ¡Qué raro, el cielo estaba más gris que el de las novelas de Joyce! Me metí en el gusano ‘tragagente’ y salí dando traspiés por su culo hasta una sala con demasiada luz artificial. Encontré mi cinta y ya con mi pesada maleta rebusqué la salida. Noté con inquietud que la gente me miraba, serían mis ojeras o mi pelo que amanece rebelde y erizado, pero no. Eran mis sandalias, mi pantalón corto, mi camiseta desmangada, la piel que sale a tiras de mi espalda. Era el desentone total. Madrid, gris y fría, salió a mi encuentro. Yo la abracé sin importarme, aún cuando sus calles parecían revueltas con la huelga de los pescadores, la de los vampiros de los parquímetros. De esta última, aunque me siento una pizca culpable al decirlo, me aproveché para aparcar mi coche donde me venía la ganita. Después de mi indigestión informativa descubrí que además de la frialdad, Madrid me invitaba a su bacanal de libros, en el Retiro y a la exposición de Retratos del Renacimiento, en el Prado. Había de todo en la capital del oso asexuado. El caso bloke reveló que hay un juez implicado en la trama de corrupción policial en Coslada, que el mítico Raimon cantó en la complutense como si fuera 1968. Gracias, Madrid. No sabes cuanto aprecio esta bienvenida agridulce, mi sabor preferido.
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Miamol, mivida, Miami, mamita

mayo 25, 2008


No me acordaba yo de estas frases repetidas una y mil veces hasta el hartazgo. Casi había olvidado la almibarada costumbre latinoamericana de atendernos o reclamarnos diez veces al día con las palabras mágicas de mi cielo, mivida y mi corazón. Volver a mis orígenes es volver al lugar donde las mujeres te miran a los ojos y los hombres te miran el culo. Es así, de sencillo, de primitivo y natural. Todas somos mamis y mamitas, la denominación de origen latinomericana Por eso compro estas gafas para filtrarme la mirada y no dejar que mis ojos toquen directamente otros ojos. Aqui estoy a salvo, escucho y dejo que me resbalen dulzonas y pegajosas las frases para disfrutar de estas maneras que dejé en Cuba. Yo soy una mamita, de la escuela del ‘miamol’ y de ‘mivida’ que hoy escucho en esta “provinciastra” de Cuba, que es Miami, donde no todo es spanglish, salsa y política. Esta soleada Miami, donde los aviones te aterrizan sobre los sueños, y cientos de tiendas y pequeños negocios amanecen cerrados por foreclosure o la bancarrota anunciada. Dos días después de la doble ración del menú lingüistico de la casa me sumo al “cuanto me cuesta esto brothel”, o “págame el ticket que no tengo mony”. Escucho los ‘mamis’ que me dice un hombre en la gasolinera mientras peleo con la pesadez de la manguera. Me sonrío, porque es simpático que me llamen mami. Ya estaba acostumbrándome al tía, al chica, al señora madrileño. ¿Me estaré volviendo machista? ¿A mi regreso haré bromas sexistas? ¿Me sentiré una mami en Madrid? De inmediato, me tengo prohibido pensar. Voy al ataque con mi ‘mamita inside’. …¿Papi, me pones un batidito de papaya?

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El viaje

mayo 20, 2008

Me gustan los viajes, me inquietan, me quitan el sueño y la tranquilidad. Me gustan las sensaciones que me provocan y hasta la mismísima palabra. Viajarrrr, la pronuncias y después de esa “R” juguetona la boca se queda semiabierta, como si te faltara el aire o esperaras algo. Creo que llega a faltarme, creo que llego a esperar. Me gusta la filosofía del viaje, entendido como esa escapada al fondo de uno mismo escalando por las páginas de un libro o recorriendo kilómetros dentro del argumento de alguna película. Hoy que estoy a punto de volar -literalmente- en un objeto metálico y lleno de comida plástica y ambiente claustrofóbico, pienso en la ilusión del viaje.  El viaje al precipicio, al abismo de mis miedos y mis inseguridades, en el que nadie te espera a la salida y no sabes si vas a regresar. Esos viajes al pozo de la mentira de donde no te traes souvenir, ni mandas postales, porque te harían sentir más ruin y avergonzada. El viaje es el momento en que te olvidas del jet lag, de las pizarras que aletean intercambiando destinos y llegadas. Esos son viajes limitados, encerrados en la fecha de inicio y de llegada. Yo hablo de los viajes que comienzan cuando -por fin- te miras dentro después de mucho tiempo y te re-descubres, te re-conoces, re-naces. En estos viajes al alma siempre se rompe algo, equivocas las calles, por supuesto, no hay guías con fotos, ni mapas coloreados, ni recomendaciones. Te citas a ti misma, contigo abres los ojos pero sin llorar, porque no querrás que haya humedad, ni que te duelan los huesos. Conoces las 37 realidades de tu viaje, te tumbas en el sofá de tu salón y…te dejas viajar.

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Contra la homofobia

mayo 17, 2008

Todos tenemos amigos y vecinos maricones, y una tía tortillera o tan solo medio marimacho. ¡Todos somos tolerantes! ¡Qué simpáticos! ¡qué creativos! ¡qué… dicen de los gays, hasta que viene tu hijo Juan y se para frente a ti para decirte que le gustan los chicos. Entonces, la moderna y lúcida perspectiva de la vida se les desinfla. Hace nada más que 18 años los homosexuales eran considerado enfermos mentales por la Organización Mundial de la Salud. Para muchos todavía lo son. Enfermos, pervertidos, pedófilos, depravados, y todo lo que tenga que ver o no con conductas inmorales o reprobables por la gente de bien. Obviamente, los homosexuales no están entre estos últimos. No creo que valgan las etiquetas. Los homosexuales y los heterosexuales son iguales. Yo trato de explicarlo con sencillez, porque no entiendo porqué molesta tanto que alguien no quiera chocolate y elija fresa. Nunca entiendo porqué está tan sobrevalorado lo de la orientación sexual, qué cambia si lo haces de una forma o de otra, o con quién. ¿Y a quién puede importarle tanto? Hoy más de 70 países en el mundo criminalizan la Homosexualidad y condenan los actos sexuales entre personas del mismo sexo con penas de prisión, en casi una decena de estos las condenas son la pena de muerte. Eso no es fresa y chocolate. Estos no entienden las diferencias, estos no son tolerantes. Estos siguen creyendo que ser homosexual es una enfermedad. ¡Qué miedo me dan!

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Pongamos que hablo de…mierda

mayo 13, 2008

En días pasados hablaba de la porquería espiritual, del periodismo basura. Hoy dejando las metáforas a un lado, hablo de la mierda real, esa que desborda las aceras del centro. ¿Que no la ha visto? que ha pasado rapidamente rumbo al trabajo y no se ha dado cuenta. ¿Qué, tienes la nariz de hierro, chaval? Las bolsas de inmundicias se desparraman con desenvoltura en mi camino. Pillo la calle para no tropezar con un mar de botellas, donde puedo tranquilamente naufragar. Me pregunto qué es lo que pasa. Este domingo no le he dado los buenos días al hombrecito verde fosforescente que barre las secuelas del botellón en mi calle. Creí que se había quedado dormido. En mi curro de fin de semana a todos le pasa alguna vez.

Pero el lunes la calle se encrespaba entre las cajas de pan de pita del restaurante árabe y los cartones de la ferretería de la esquina. Lo confirmé en los periódicos: Había huelga ¡A gozar, que la mierda nos va ahogar! -canté para mis adentros, mientras esquivaba restos de vómito, papeles irreconocibles, latas y más latas de cerveza, cajas de pizzas, revistas interview atrasadas (pequeño paréntesis, siempre creí que los tíos las conservaban en el baño hasta la eternidad). Todo una proeza, saltar con obstáculos por las mañanas. Semidormida me asusto cuando una papelera escupe la botella de agua que trato de encajarle en las entrañas ¡jo, qué mierda, nunca mejor dicho! Mis supergas se hunden en un cremoso excremento animal. Mi último pensamiento antes de morirme de asco es Ana Botella, delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid; dice que no es culpa suya, que si no es de peras y manzanas, ella no tiene nada que decir. Que la basura es cosa de las pequeñas empresas a las que el consistorio madrileño subcontrató para que garanticen la limpieza de la ciudad. Aquí sugiero volver a entonar el ” a gozar, a gozar, que la mierda te va a ahogar” (Puedes sustituir libremente el ahogar por matar que no tiene copyright). Si las empresas de mierda le pagan una mierda a sus trabajadores, porque les importan una mierda, entonces, bienvenido al club y que nos coma… la mierda.

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Estoy contigo, Telma

mayo 12, 2008

No te conozco, pero estoy contigo. Si los jueces se llenan de valor y dictan sentencia a tu favor, entonces sí que la economía española se viene abajo. La crisis del ladrillo será un recuerdo de nada, al lado de la crisis de la telebasura, del periodismo carroña, este que cada día mueve toneladas de palabras, que no sirven más que para descalificar, mentir y alimentar lo peor que cada uno de nosotros lleva dentro. Si eso llega a pasar y cada medio informativo tuviera que vivir de información real y no de escarbar en la vida de los otros para generar inmundicia, entonces sí que bajarían las cifras del crecimiento económico del país. ¿Cuántas empresas viven de la telebasura, del periodismo sin escrúpulos? Muchas. ¿Cuanto dinero mueve el negocio? Millones. Estoy contigo, Telma Ortiz. Este grito casi unánime que pide respeto por la libertad de prensa no lo he escuchado antes. No lo escuché cuando mataron a -los casi olvidados- Ortega en Haití, o a Couso en Iraq, mientras trataban de contar la guerra. Hoy, un Ejército de abogados representan a los medios demandados por utilizar la imagen o el nombre de esta mujer, Telma Ortiz, quien tiene la gracia y la desgracia de ser hermana de la princesa, materia prima ideal para fabricar patatas informativas. Nunca antes había visto tanta complicidad en los medios para amplificar la supuesta importancia del derecho a informar. ¡Qué farsantes! El derecho a informar le llaman a acosar a la gente normal, a exprimirles hasta la última gota de su privacidad para venderla con la dosis añadida de putrefacción. Que sea verdad o mentira, eso no importa. La verdad no cotiza al alza, solo si escribimos de la cama de Dareck y el culo de la otra tendremos la GRAN NOTICIA. Demósle al público lo que piden, ellos pedirán lo que le damos.

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Autobiografía

mayo 11, 2008
No soy alternativa, ni progre. No uso barba, no me hecho el tatuaje de una serpiente, ni siquiera el de un símbolo celta, en fin, que no llevo tatuaje. No tengo un agujero en el lóbulo izquierdo, no me he perforado un cartílago, no tengo un piercing en el ombligo, tampoco en el clítoris. Mi piel está aburridamente intacta. No tengo un pecho más grande que otro, ni un lunar sobresaliente. No como sushi. No sé cocinar, no tengo dinero para ir a restaurantes exóticos, ni tiempo para inventar historias de cuando fuí a restaurantes exóticos. No colecciono libros, después de leerlos los devuelvo, los regalo, los dejo en el asiento del metro. No hago botellón, no duermo en los bancos de los parques. No fumo porros, no me inyecto, no esnifo. No me he cambiado de sexo, no pienso hacerlo. No tengo los labios de silicona, ni rellenos en el culo. No tengo un perro de raza, ni un gato mimado con nombre literario. No pertenezco a ningún club o sociedad exclusiva. No soy socio de nada, ni milito en ningún partido que no sea el de los por cuenta propia. No envidio a nadie, no quiero ser jefa de nada. No como alimentos biológicos, no hago Tai chi, ni yoga. No organizo orgías, ni participo en ellas, no me gustan los menages a troi. No me acuesto en la primera cita, ni en la segunda. No voy a la filmoteca a ver un ciclo de cine alemán. No frecuento a gente famosa. No padezco una enfermedad misteriosa, no trabajo en una fábrica de caramelos. No tengo un padre influyente, ni una madre actriz de teatro. Nadie me maltrató de niña, si acaso de adulta, pero apenas lo recuerdo. Es todo, no me quejo de la vida, ni de mi suerte. Es eso. Sospecho que soy normal.