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La vida al revés

julio 18, 2008

Todos los días leo las noticias, mi manía informativa compulsiva no me deja hacer otra cosa. Junto al café con leche me enveneno la jornada con una dosis masiva de absurdos. Desde que empezó el Tour de France no pasa un día sin que echen a un ciclista por doparse, generalmente, los héroes de ayer se vuelven positivos por Epo, al siguiente y todos los adjetivos pronunciados y/o escritos son sustituidos por otros que significan lo contrario. Me desarman, pero no me inmuto. En estos tiempos se cambia de opinión y deseo con demasiada facilidad. Sigo mi Tour, el informativo, porque el ciclístico lo dejo para siempre con su trampa intrínseca y su antideportivismo. Pero en otros ámbitos el tono no cambia, el despropósito y la enajenación nos persiguen. La crisis es ya crisis. Declarada y al acecho, cada minuto es como una cascada interminable de malas noticias (sobre todo si ve Telemadrid, donde solo nos queda suicidarnos votando al PP). El paro sube, las grandes empresas se declaran en bancarrota dejando al garete sus compromisos, otras, por el contrario, se deshacen de sus compromisos, antes de la quiebra y echan a la calle a cientos de sus trabajadores.

Mientras todo eso sucede la gente hace colas de tres días en medio de esa calle, adonde van a parar los desempleados, para hacerse con un teléfono de última generación que les cantará la ‘ninanana’ , cuando sus empresas los echen…para no caer en bancarrota. ¿Entendéis algo? A mí se me escurre la realidad, como el argumento de una gran película de terror, de esas en que uno llega al final sin ver al monstruo. Me ahorro los adjetivos, no quiero tener que sustituirlos mañana. No tengo tiempo, ni me sobra el sentido del humor. El justo para leer que las sexy shops llegan a los espacios publicitarios de la tele. ¡Qué coincidencia! Mientras peor vamos, se sigue sobredimensionando el sexo. Al final, tanto surrealismo nos está llevando a lo que leo, chavales que ya no pueden más de experimentar la normalidad de un orgasmo y se dedican al sexo de riesgo. El riesgo está en que mueren asfixiados, porque para alcanzar el máximo placer hacen el amor con la cabeza dentro de una bolsa plástica. Qué pena: la crisis nos lleva a comprar, el trabajo, a la calle y el sexo, a morirnos. Todo patas arriba, sin más.

One comment

  1. Lo mejor es no analizar mucho como esta el mundo, porque me deprimo.



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