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Los tovarich regresan a Cuba

octubre 30, 2008

¡Qué ironías tiene la vida! Hace poco más de un mes en una casi entrevista de trabajo le comenté a mi interlocutor que con la guerra fría a las puertas, en breve tendríamos a los rusos metidos en Cuba. No compartió mi opinión, pero es difícil saber ciertas cosas si no se vivió el romance del da, tovarich y el hurra, en los actos escolares. Después de que en 1990 la pasión cubano-soviética terminara, entre la frialdad de Gorbachov y los insultos de Fidel Castro, al que poco le faltó decirle que se metieran su tecnología atrasada por el… lugar indicado. Después de esos episodios de despecho parecía bastante improbable esta dulce reconciliación que están viviendo los rusos y los cubanos. Pero ambos se necesitan: Rusia para decirle a Washington que su escudo antimisiles será inútil si Moscú puede disparar cohetes a menos de 90 millas. Cuba, por su parte, necesita créditos, para comprar tecnología atrasada, carne en conserva, petróleo low cost y sobre todo para tener un aliado fuerte como son los tovarich.

Ya durante mis vacaciones en la isla me alarmaron algunos comentarios de admiración por Putin, un hombre fuerte. “Ese sí va a enfrentar a EEUU” o el otro, aún peor: “Ojalá vuelvan los rusos para ver si esto mejora”. Alguien de mi círculo cercano se leía una biografía del judoca, ex miembro de la KGB y por La Habana rodaban autobuses bielorrusos, casi los mismos que en 1990 se podían meter por ahí. El eje Venezuela-Rusia-Cuba parece más que consolidado. Chávez ha comprado submarinos, aviones de guerra y armamento ligero de variado tipo y Castro le sigue la onda, porque la historia es cada vez más ciclíca y menos dialéctica. Cuando estuve en Cuba este otoño, la mayoría de las personas con las que hablé esperaban con ansia, casi con alegría la llegada de los rusos. Ya están allí, para bien y para mal. Enchufarán sus equipos en sus antiguas bases militares que tienen en cubita la bella y recomenzará la telenovela que ya conocemos. Los cubanos siguen esperando que alguien los salve. Esperan, como en aquella obra en la que no llegó nadie nunca. Esperando a Godot.

2 comentarios

  1. Bueno, que Dios ayude a los cubanos y parece que todavia quedan “romanticos”…


  2. A los cubanos no los tiene que ayudar Dios, ni nadie más. Cuba se ha pasado toda su vida diciendo que lucha por su libertad y su independencia, pero siempre tiene que recostarse a otros. Primero, los Estados Unidos, la Unión Soviética, Venezuela. Hay países pequeños que viven de fabricar relojes o de su industria turística. Se trata de producir o hacer algo, si no, más nos hubiera valido hacer como Puerto Rico. Por otra parte, no veo a los románticos. Veo solo a aprovechados e interesados…Sacádme de mi error.



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