Archive for 30 marzo 2009

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Sobre la gente

marzo 30, 2009

¿La gente no quiere leerse un  libro de microrrelatos?
¿La gente no necesita mirar a la luna, aunque esté paliducha y lejana?
¿La gente no tiene un sofá?
La gente no prefiere escuchar a Amy Winehouse en su estéreo del salón?
¿La gente no tiene que ir a bailar a una discoteca latina o visitar a un amigo?
La gente no fuma un cigarrillo a sus anchas cuando termina de trabajar?
¿No se bebe un café o se hace unos huevos revueltos y le pone ketchup?
¿La gente no tiene una amante, un novio, un consolador sin pilas para el después de las ocho horas de sometimiento?
¿La gente no disfruta del chorro potente de su ducha?
¿La gente no necesita quitarse los zapatos y caminar descalzos?
¿La gente no sabe acariciar a su perro?
¿La gente no echa de menos besarse de manera descarada y/o mirar a los que lo hacen?
¿La gente no se aprovecha de una ventana para asomarse al mundo y disfrutarlo?
¿La gente no tiene un blog donde escribir naderías o cosas importantes?

Entonces, yo me pregunto, qué coño hace la gente que se queda una hora y media en la oficina después que se termina el horario de trabajo.

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El personaje miedo

marzo 26, 2009

En estos tiempos solo se habla de dinero, del que se esfuma, del que pierde valor, del que se cambia, del que falta. ¡ y me canso! Yo no quiero hablar de dinero. Quiero hablar del miedo. ¿del miedo a no tener dinero? No, del miedo cotidiano, ese que corre por las paredes y se respira en el anti aire de mi anti oficina. Es una sensación rara, pero a veces hablamos y en vez de palabras no sale miedo y estornudamos tres veces miedo.   A veces, él me pregunta la hora y yo le respondo las 12 y miedo. Ataca por turnos, va entrando y saliendo de cada uno de nosotros. Hoy en mi trabajo una de mis compañeras contó de sus miedos. No los llamó con ese nombre, porque todos tenemos un poco de miedo a confesarnos amedrentados. A nadie le aplauden por sentirlo.  Y sin embargo, percibo un miedo general, y cada vez hay más miedo que risa, y más miedo que aire, y más miedo que manos, que besos. munch_blogSi hiciéramos una concentración de miedos, los miedos no cabrían en la Plaza Mayor.  Pregunto a algunos conocidos de sus miedos y todos me responden algo distinto.
Mi compañera ha sacado al aire los suyos. No dijo a qué, ni cómo, pero contó de que cada vez se le cae más el pelo y el eritema en la piel que le ha salido. Tiene 27 miedos de edad y él se le ha metido dentro, la socava, le muerde las uñas. “Ya estoy mejor”, dijo en voz alta sin mucha convicción. pero cuando lo dijo, yo pensé que ya empezaba a tener un  poco menos de miedo, aunque no lo supiera. Tenemos un infinito miedo a sentir miedo. Como lo sabe, él nos abraza y no nos deja respirar, ni pensar, ni sentir ninguna otra cosa que no sea su miedo. Hay razones para tener miedo, porque  no hay nada bajo nuestros pies, pero en cambio, tenemos tanto encima de nuestras cabezas. Yo también tengo miedo, de esto quería hablar .  Hemos quedado en encontrarnos, tú y yo, en el miedo de la calle.  Tengo miedo que no llegues. Pánico.

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El alma de las ciudades

marzo 22, 2009

Los viajeros llegamos hambrientos a las ciudades, a las nuevas o a las que ya conocemos. No importa, buscamos las señas particulares, sus detalles más íntimos algo que las haga distintas o que nos recuerde por qué hemos regresado al mismo sitio. Por suerte, encontramos las esculturas que nos resuelven esta avidez,  personajes histórimagdalena-poplawska-pragacos y queridos como la figura de bronce de ‘El Caballero de París’, en La Habana con su paso largo y su chaquetón gastado ondeando  al viento, que nos sopla el surrealismo de un demente que se creía aristócrata.  Y si viajamos a Praga, en la cornisa de un edificio, al borde del abismo descubrimos a una niña de loza abandonada ahí por la artista checa Magdalena Poplawska, que nunca hubieramos sabido de ella  si no estuviera su escultura.

Las estatuas, las esculturas son también como un libro de historia, que se abre de golpe en medio de una calle o una clase de biología en un parque de Manhattan lleno de leones marinos, dispersos y apáticos tomando el sol en este Ártico de cemento sembrado en el barrio neoyorquino. Hay esculturas clásicas, vanguardistas; hay esculturas simpáticas y elocuentes, hay estatuas eróticas, sensuales, religiosas, pensadoras, como el Rodin que han instalado  en el Paseo del Prado. El estilo es intrascendente para nosotros,  pretenciosos cómo somos, pensamos que con un ‘click’ podemos secuestrar el alma de las ciudades.leones-marinos

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Los cambios de Raúl Castro

marzo 2, 2009

El Granma lo publicó,  la televisión y la radio lo repitieron en todos los informativos. Raúl Castro se quitaba de encima a los hombres de confianza de Fidel para poner a los suyos.  Tres militares han sido promovidos al Gobierno en su nueva etapa.  Fuera Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, que no entran en el plano de “eficacia” y “perfeccionamiento de la institucionalidad de la Revolución”.  Lo menos simpático es que el nuevo presidente de Cuba haya echado mano a los militares para encaminar el país. ¿Es que los civiles no somos eficientes y los militares sí?  No tengo muy claro que camino será el que tomará el Gobierno del ex ministro de las Fuerzas Armadas, porque el de la Democracia nunca la han firmado los generales.  El general Ramiro Valdés Menéndez, uno de los personajes más conocidos por sus abusos de poder y su vida de lujos será el nuevo Vicepresidente del Consejo de Ministros.  Justo debajo del comunicado oficial publicado por el periódico oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC) aparecía otro titular de esos que te hacen soltar la carcajada: Rusia insta a EE.UU. a corregir su enfoque sobre derechos humanos.  Rusia, donde cada año asesinan a los periodistas incomódos.

Cuando estuve en Cuba en septiembre pasado hubo quien que me confió en voz baja, mientras miraba hacia los lados que los cambios no llegaban, porque la gente de Fidel todavía estaba en los puestos claves sin permitir hacer las cosas de otra manera. Ahora que los rusos están llegando y ya Raúl Castro tiene a los que quiere, estoy a la espera del anuncio importante. Ese que no acaba de llegar.