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Los muertos de la precariedad

julio 13, 2009

Mis compañeros y yo hablábamos hoy de la precariedad, esa mala palabra que acompaña cada una de las líneas de nuestro currículo laboral. Allí sobre la mesa pegajosa del comedor conversábamos de lo perjudicial de ser unos periodistas precarios, porque esa condición nos hacia dependientes, veletas ideológicas, mercenarios miedicas a sueldo de la empresa para la que trabajábamos con las imaginables consecuencias que sufre la información. Esa situación, sin embargo, que en el Periodismo equivale a falta de ortografías de miedo, a profesionales a medio formar y sin interés por formarse, a gente desmotivada, en otros sectores, significa tragedia. Nadie va a morir porque los medios cada vez paguen menos a los periodistas y las empresas del sector echen mano para sus proyectos editoriales a los que menos cuesten. Es cierto, otras serán las consecuencias. Tan graves como que a la vuelta de 20 años seremos semianalfabetos funcionales con ínfulas digitales. La tragedia de hoy es que ha muerto un bebé prematuro en un hospital madrileño por un “error médico”.  La precariedad muestra su cara más fea.

La necesidad de que todo produzca, de que todo sea rentable ha trasladado este concepto empresarial a la sanidad pública, donde sobreviven las enfermeras, los técnicos, el personal sanitario en general. El Director del hospital Gregorio Marañón admitió que una enfermera le suministró por error el alimento por vía intravenosa, en vez de por la sonda, lo cual provocó la muerte del neonato. Cuando se supo todos comenzamos el linchamiento, la caza de la enfermera asesina.  Comisiones Obreras y el Sindicato de Enfermería pronunciaron la palabra precariedad, hablaron la situación de los contratos de los enfermeros, movidos como fichas de ajedrez por las diferentes unidades sin considerar que cada sección exige un grado de especialización. ¡No es lo mismo un enfermero que hace diálisis que uno de geriatría! En la UCI de uno de los hospitales más grandes de Madrid -ha asegurado CCOO- hay 16 trabajadores, de los cuales la mitad son eventuales, como era el caso de esta enfermera que cubría una suplencia. Estos son los muertos de la precariedad. Y no serán los únicos. La culpa es de los políticos que quieren hacer dinero de los servicios que están obligados a financiar y a subsidiar, porque la sanidad pública no es una empresa.

2 comentarios

  1. En todas partes cuecen habas!… los seres humanos son iguales en todos los paises, yo he analizado que pasan las mismas cosas en todas partes, claro esto no lo digo como consuelo o aceptacion; pero no veo que se puede hacer porque los seres humanos reaccionan igual en todos los lugares…


  2. No sólo estoy hablando de seres humanos, hablo del Sistema para el que todo se resume en ganar dinero.



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