Archive for the ‘envasado al vacío’ Category

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CUATRO+CINCO= TELENUEVE

diciembre 19, 2009


Cuatro+ Cinco= 9.  La mafia se come a PRISA y se queda con la boca abierta, hambrienta, esperando a ver si cae algo más en sus fauces,  quien sabe si El País;  Mediaset -grupo controlado por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi- tendrá un 41% de la futura Telecinco, que en un ejercicio de matemáticas básicas podría llamarse Telenueve.  Será la mayor televisión española o lo que es lo mismo la mayor procesadora de excrementos del mundo para satisfacer la voracidad de un 25 % de consumidores de ese material blando y de fácil digestión.  Berlusconi, ya sabemos, el tipo de la foto de abajo,  tiene en sus manos a Cuatro,  que de ahora en lo adelante, le llamaremos ”Practica en Cuatro”.  A este punto tengo dudas sobre qué dirá Iñaki Gabilondo en su próximo editorial, ni si podrá decir algo.  ¿Hará como Pedro Piqueras  que obvia los procesos judiciales y las acusaciones que penden sobre la cabeza del primer ministro italiano? Quién sabe si mientras se afeita en casa y la espuma corre de su barbilla al lavamanos, el diligente director de Informativos de la televisión de Fuencarral piensa en su difícil tarea de sortear la verdad, sin decir mentiras. Con esa experiencia, tal vez pueda darle a Gabilondo una magistral lección de  profesionalismo conveniente. Esto dicho con palabras de verdulero en plena furia, vendría a ser, como aprender a darle el culo al que te paga.

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Hoy he visto…

diciembre 16, 2009

Hoy he visto a una chica con un gorro de cartero, pero no tenía cartas, ni pinta de que las escribieras.
Hoy he visto a un vendedor de loterías, desolado y vacío.  Había vendido todos sus billetes y no daba crédito a que los compradores hubieran podido acabar con su inagotable capacidad de venta.  Hoy he visto un tren lleno de gente, sus caras se veían incrustadas contra las ventanillas. Lucían deshidratados , sofocados, angustiados. Tan mala impresión me dio que me quedé paralizada en el andén y perdí el tren…y llegué tarde.   Hoy miércoles he visto una navidad tan consumida por las luces, la publicidad y el despilfarro que pobre de este Jesús, nacido tan mal día y querido peor. Hoy he visto, de regreso a casa, desde el semáforo, a la dependienta del Sprienfield, a la misma hora de siempre, estática, de espaldas a sus clientes y de cara al escaparate. Esperaba que el reloj le devolviera su libertad.

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Los amigos

noviembre 17, 2009

Dos niños se encuentran en un restaurante, los padres del niño A charlan en una mesa con otras dos personas.  Ignoran a los padres del niño B, que un sitio más allá beben unas copas de vino, mientras hablan de la crisis. El niño A se aleja unos metros de la mesa, se acerca con su pequeño coche de plástico al acuario donde se angustia un trío de langostas; ignoran que viven sus últimos minutos en el corredor de la muerte.  Las mira mientras rueda el autito sobre las paredes de vidrio, como si les mostrara un camino que no lleva a ninguna parte.  A su lado,  el niño B,  que escapó de la mesa antes de que sirvieran la cena y se acercó en silencio.  Atrapado entre la palma de su mano y sus dedos,  trae a un superhéroe.  Ambos se miran  con lentitud,  se concentran en las langostas, que inmóviles descansan en su cárcel transparente. El niño B apoya al superhéroe  contra el cristal,  lo acerca al coche  pero sin tocarse, ni decir nada, les basta con averiguar juntos  lo que ocurre en el fondo de la pecera, que se refleja en sus ojos.  El niño A accede  a que su coche se convierta en el medio de transporte del superhéroe.  Así que juntan manos y dedos, unos y otros para hacer coincidir esta aventura de rodar al unísono, en un ejercicio magistral de sincronización. Después a modo de aceptación total, se lanzan en una carrera entre las mesas del fondo, como dos viejos compinches de toda la vida.  La madre del niño A se levanta para ir al baño y sin querer golpea la silla del padre del niño B.  Choca con los ojos del hombre y le hace un casi imperceptible gesto de disculpa antes de seguir su camino.  Ellos, los adultos, nunca superarán este instante de (in)comunicación, en ese gesto estaban contenidas todas las palabras que iban a decirse. Sus hijos ya son amigos.

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Internet, 40 años después llegó la algarabía

octubre 29, 2009

La guerra, lamentablemente, es la madre de casi todos los inventos, también de Internet.  Por ella y para ella, el profesor Leonard Kleinrock de California concibió que dos ordenadores se comunicaran a distancia. La primera vez de este diálogo virtual ocurrió el 29 de octubre de 1969, ni yo ni muchos de los que hoy hacen periodismo habíamos nacido.  El ordenador de  Leonard Kleinrock logró conectarse con otro en la Universidad de Stanford y desde entonces hemos ido ‘in crescendo’  montados en esta conversación que en el curso de 40 años se ha convertido en una algarabía.  Las empresas de seguros, los bancos, los cines, todo funciona gracias a sistemas informáticos centralizados de comunicación. El proyecto inicial de Kelinrock fue desarrollado por otros expertos, pero también por sus usuarios, espontáneos que han democratizado la Red con plataformas de intercambio de música, de filmes, de palabras.  Para el periodismo, Internet ha democratizado la información, de una cierta manera. Podemos leer lo que se escribe del otro lado del planeta. Lo peor, es que cada vez hacemos un Periodismo más banal, más superfluo, en el que las fuentes y los contenidos no se contrastan, ni se comprueban, porque la velocidad por informar -aunque sea de lo falso- es más imperiosa que contar la verdad. El caso del niño Globo, en EEUUel pseudometeorito de Estonia, son solo dos ejemplos de lo que se ha convertido la información en la era de Internet.  Es cierto, Internet es un gran invento, sin el cual mucha gente se sentiría tan vacía que en una isla desierta sin conexión, se suicidarían.  Pero no se puede negar, que también es una gran algarabía, aquella aldea global de la que hablaba McLuhan, pero a nivel de comunidad de vecinos.  Es decir, a veces, también… ¡un horror!

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Tengo una corazonada, dijo Gallardón

octubre 3, 2009

¡No! ¡Es una arritmia! traed, rápido el desfibrilador… dijeron los sanitarios del Comité Olímpico.
Pi…pi…pi…pi…pi…pi…pi………………………………………iiiiiii
Lo hemos perdido…

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La publicidad que nos asfixia o nos salva

julio 18, 2009

No sabría decir si la publicidad nos asfixia o nos salva.  De un tiempo a esta parte, es como si “ese acto comunicativo que tiene por objeto la venta o la contratación de un producto”, según la academia, me acosara.  Es como una pesadilla: Uno de los más importantes teatro de la ciudad ha perdido el protagonismo de su nombre para dárselo a un fabricante de helados,  los festivales de música adoptan descaradamente el nombre de su patrocinador y pasan a llamarse como una marca de cervezas o una entidad bancaria.  Los deportistas parecen monos de circo con tantas etiquetas y anuncios en sus vestimentas.  ¡Estas cosas me matan!  Si te atreves a mirar a lo alto ya ni se ve la luna, vivimos y morimos entre carteles publicitarios, neones gigantes que muestran botellines de coñac o hamburguesas, a punto de aterrizar en tu cabeza. publicidad-fernando-alonso Hoy he estado chancleteando por la ciudad, ese deporte de los que nos quedamos con el destino asfalto como mejor oferta del verano.  La cara del idiota de turno en la televisión me persiguió insistente desde la fachada de la tienda más cara de España, el mismo tíode la boca obscena que cada 21 minutos me roba 12 desde la pantalla de la tele.  Y sin embargo, si el Gobierno aprueba eliminar la publicidad de la televisión pública todo el mundo se echa las manos a la cabeza. Nos pondrán el canon del servicio y los ciudadanos tendremos que pagar, sólo por tener una televisión en casa, aunque no la encendamos desde la última crisis existencial. El sector de los publicitarios se tira de los pelos, porque perderá uno de sus mejores clientes. Las operadoras telefónicas anuncian que si las obligan a pagar un porcentaje a  la televisión estatal para compensar las pérdidas por las entradas publicitarias, nos alzarán las tarifas de los servicios.    Se desata la hecatombe  si la publicidad falta.   El periodismo vive de la publicidad.  La noticia es que 6 de cada diez empresas no comprarán el Windows 7 el próximo año, por cuestiones económicas. Mi jefe dice “no hagas esa noticia”.  -Pero, es importante. ¿no?  -dudo de la orden.  Microsoft nos da de comer. Hay que callar.

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Los muertos de la precariedad

julio 13, 2009

Mis compañeros y yo hablábamos hoy de la precariedad, esa mala palabra que acompaña cada una de las líneas de nuestro currículo laboral. Allí sobre la mesa pegajosa del comedor conversábamos de lo perjudicial de ser unos periodistas precarios, porque esa condición nos hacia dependientes, veletas ideológicas, mercenarios miedicas a sueldo de la empresa para la que trabajábamos con las imaginables consecuencias que sufre la información. Esa situación, sin embargo, que en el Periodismo equivale a falta de ortografías de miedo, a profesionales a medio formar y sin interés por formarse, a gente desmotivada, en otros sectores, significa tragedia. Nadie va a morir porque los medios cada vez paguen menos a los periodistas y las empresas del sector echen mano para sus proyectos editoriales a los que menos cuesten. Es cierto, otras serán las consecuencias. Tan graves como que a la vuelta de 20 años seremos semianalfabetos funcionales con ínfulas digitales. La tragedia de hoy es que ha muerto un bebé prematuro en un hospital madrileño por un “error médico”.  La precariedad muestra su cara más fea.

La necesidad de que todo produzca, de que todo sea rentable ha trasladado este concepto empresarial a la sanidad pública, donde sobreviven las enfermeras, los técnicos, el personal sanitario en general. El Director del hospital Gregorio Marañón admitió que una enfermera le suministró por error el alimento por vía intravenosa, en vez de por la sonda, lo cual provocó la muerte del neonato. Cuando se supo todos comenzamos el linchamiento, la caza de la enfermera asesina.  Comisiones Obreras y el Sindicato de Enfermería pronunciaron la palabra precariedad, hablaron la situación de los contratos de los enfermeros, movidos como fichas de ajedrez por las diferentes unidades sin considerar que cada sección exige un grado de especialización. ¡No es lo mismo un enfermero que hace diálisis que uno de geriatría! En la UCI de uno de los hospitales más grandes de Madrid -ha asegurado CCOO- hay 16 trabajadores, de los cuales la mitad son eventuales, como era el caso de esta enfermera que cubría una suplencia. Estos son los muertos de la precariedad. Y no serán los únicos. La culpa es de los políticos que quieren hacer dinero de los servicios que están obligados a financiar y a subsidiar, porque la sanidad pública no es una empresa.