Archive for the ‘Visto lo visto’ Category

h1

La cascada de los inodoros

octubre 20, 2009

inodoros-china-post
Es una obra de arte, este salto de agua tapizado con inodoros y urinarios,  en el parque chino de Foshan, en la provincia de Guangdong.  Son cien metros de ancho de cascada artificial con una altura de cinco que sirve de escaparate a un taller de cerámica. A mí me parece una postal de la sociedad actual, un muro-collage en homenaje a los detritus humanos. Una estupenda imagen, sin dudas.

h1

La carne con patatas

octubre 12, 2009

La carne somos nosotros, los trabajadores, carne de cañón. La patata, lo que nos cuentan los políticos todos los días.

ELJefedepersonal-elroto

h1

El sexo en Barcelona

septiembre 4, 2009

sexo-barcelona

En mi paseo cotidiano por las publicaciones de este ciberplaneta me encontré en la revista alemana Bild’ de narices con esta imagen de ‘Sex in the city’  en el centro de la ciudad de Gaudí.  La historia de la prostitución es larga y complicada, tanto que después de informarme y hablar con interesados a favor y en contra no llegué a ninguna conclusión. La única cosa de la que estoy segura es que no quisiera estar paseando por la calle y encontrarme esta escenita.  Todos tenemos derecho a pagar por tener sexo, todos tenemos derecho a vender nuestro sexo al mejor postor. En fin, vivan los derechos, pero sus derechos son un asunto privado de ellos.   No vamos por la calle, que es un espacio común, haciendo lo  que tengamos ganas, porque la convivencia es una cuestión de civilización. En Barcelona la ley prohíbe andar descamisado, beber u orinar en la vía pública, quedarse en la playa pasadas las 00.00.  Sin embargo, follar a los ojos de todos es una cuestión de libertad.

h1

La empatía y los robots

agosto 24, 2009

replicante

Hay una frase del libro ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’ de Philip K. Dick que todos los días me viene a la mente, como un estribillo.  Una replicante de última generación, tan especial y sofisticada que ni ella misma sabía que no era humana, le pregunta al caza-androides qué diferencia a un robot de una persona. Rick Deckard, que interpreta Harrison Ford en ‘Blade Runner’,  la versión cinematográfica del libro, le responde que la empatía.  Esa característica  nos separa de  ‘los metales’, como le dice Sarah Connor a los robots.  Cada día busco la empatía, en el conductor del autobús, en una funcionaria del ministerio de Exteriores, cuando me cruzo con los demás por los pasillos de mi trabajo, escudriño en la cara inamóvible del guardia de seguridad, en mi jefe, en la jefa de mi jefe.  Estoy a la espera de una señal que me diga ‘aquí estoy’.  Apenas nos miramos, porque mirarse incomoda y creo que esa cualidad de la que Dick hablaba en su novela ha quedado sepultada en el tiempo, entre tanto simulacro de humanidad.  Cuando me supera el desánimo, pienso que soy yo, que me he convertido en parte del mobiliario de la oficina y mi apariencia despeinada es ahora una silla azul con brazos que teclean incansables delante de un ordenador, o que soy la fotocopiadora con su atracón de papel cotidiano.  Por suerte, leo que los amigos de Óscar Pérez, el montañero que murió en una montaña de Afganistán, han intentado lo imposible por rescatarlo y sólo lo imposible ha conseguido hacerlos desistir.  Esta es la empatía y en efecto, es lo que nos diferencia de los robots, aunque a veces nos parezcamos tanto.

h1

Los cantamañanas

julio 29, 2009

Este es el fragmento de la columna de este domingo de Maruja Torres.  Me pareció interesante compartirla con los que ya no compran el periódico, porque cada día tiene menos páginas y publican más tonterías.  Habla sobre la motivación, esa palabra malainterpretada que utilizan tus jefes para desacreditarte cuando te niegas a sumarte a su carrusel de “hay que vender la noticia”, a toda costa. Si no te contagias de esa iniciativa, porque tú todavía crees en la información y su valor en sí mismo, pero no en el espectáculo informativo, aluden a tu falta de motivación…Bueno, aquí les va…Cada cual con su motivación.

“La motivación es hoy un asunto peliagudo, lo mires por donde lo mires, amor. Entre motivar a un estudiante y dar cursillos de motivación a jefes y capataces para que sean capaces de motivar al trabajador media un estrecho que es, más que un trecho, un océano. Los motivados cargos medios salen del curso meneando el culillo y se encuentran no sólo con que los empleados ya no están para hostias, sino con que apenas quedan empleados, porque han sido previamente motivados para que se larguen a casa. Por todo ello, al encontrarse ante los jóvenes y eternos becarios de treinta y tantos, a los motivadores sólo les queda una opción: motivarles para que hagan ver que se motivan, o motivarse para soportar el desprecio que su motivación provoca. Patético.

Esos chantas deliberadamente ignoran que lo único que motiva –y no me hablen de Gladiator en versión Guardiola: estamos hablando de trabajadores algo menos retribuidos que los futbolistas– es ver que el trabajo bien hecho se aprecia y se recompensa; y que quienes meten la pata repetida e intencionadamente son penalizados. Por el contrario –qué les voy a contar a ustedes–, nada desmotiva más que asistir a la continua escalada de los más inútiles y de los más pelotas y de los más dóciles. Eso sí que es un cursillo en vena. Hace demasiado tiempo que la mediocridad campa por sus respetos, y presumiblemente tenemos para largo.

El paraíso de los cantamañanas continúa con las puertas abiertas: entran y salen, salen y entran.”

h1

Nada queda de él, sólo el nombre

junio 26, 2009

Prodigiosa ciencia

A los veintiséis años, entró al quirófano por primera vez. Desde entonces, vivió entre el quirófano y el escenario. ¿De qué color es la cumbre del mundo? Del color de la nieve. Para ser rey de reyes, el más alto entre los más altos, él cambió de piel, de nariz, de labios, de cejas y de pelo. Pintó de blanco su piel negra, afiló su nariz ancha, sus labios gruesos y sus cejas pobladas y se implantó pelo lacio en la cabeza.Gracias a la industria química y a las artes de la cirugía, de inyección en inyección, de operación en operación, al cabo de veinte años su imagen quedó limpia de la maldición africana. Ya no tenía ni una sola mancha. La Ciencia había derrotado a la naturaleza. Para entonces, su piel tenía el color de los muertos, su nariz muchas veces mutilada había sido reducida a una cicatriz con dos agujeros, su boca era un tajo teñido de rojo y sus cejas un dibujo de susto, y se cubría la cabeza con pelucas.  Nada quedaba de él.  Sólo el nombre. Se seguía llamando Michael Jackson.
Eduardo Galeano
Bocas del tiempo II


h1

El poder de Internet

mayo 10, 2009

Todos  los días leemos sobre el alcance de Internet, de sus bondades, de las posibilidades que nos ofrece de comunicar con personas que viven en el otro extremo del mundo, de las redes virtuales y su intento de reproducir la sociedad, con todos los pro y los contras que eso trae. De  golpe leemos una noticia y todas esas ideas son un puñetazo de realidad. Dos empleados de la empresa estadounidense Domino’s Pizza tuvieron la “divertida”  ocurrencia de colgar un vídeo en Youtube, donde aparecen pegándole mocos y otras guarrerías a los alimentos que preparaban para sus clientes. En realidad, no lo hicieron, ni ninguno de los comensales encontró algo que no fuera lo habitual en su comida.  Pero el chiste de mal gusto lo colgaron el martes pasado y un día después  más un millón de personas lo había visto. Estas trasladaron la discusión y las críticas a Twitter y desde allí desencadenaron miles de comentarios y foros sobre las condiciones higiénicas de la empresa. Hoy,  los empleados del imperio alimentario estadounidense enfrentan una demanda  judicial por haber dañado la imagen de la empresa. Cinco minutos de un vídeo -que lamentablemete Youtube removió- en la Web consiguieron crear un estado de opinión en miles de personas.  El poder de Internet es evidente, palpable.  Algunos todavía lo niegan.  Me da un poco de miedo pensar en ello.  En los que se apuntan a la onda de las redes sociales, de manera completa e incondicional.  Ya las empresas han metido su baza y sin mucho miramientos actuarán sobre nuestras vidas privadas. Eso lo he leído, las empresas de selección de personal meten sus narices en nuestros contactos y fotos.  Esas que la gente cuelga una noche de porros y desenfreno.  Un Ejecutivo decía, si ellos la cuelgan es porque quieren que nosotros las veamos.