Posts Tagged ‘Cuba’

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Silvio Rodríguez no puede entrar a EEUU

mayo 5, 2009

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Esta noticia la publicamos unos pocos.  Hice una búsqueda y creo que la mayoría de las publicaciones ‘on line’  que se hicieron eco del hecho eran, unos cuantos periódicos del sur de España y el resto eran latinoamericanos.  Después de tanta mano tendida y tanto maquillaje protocolar sobre las relaciones Cuba de EEUU la realidad del día a día sigue repitiéndose inamovible desde hace 50 años.  EEUU ha negado el visado de  entrada al cantautor cubano Silvio Rodríguez.  ¿Por comunista? ¿Por poeta? ¿Por qué?  No dicen, no responden. El autor del mítico Unicornio intentaba asistir a la fiesta por los 90 años del músico Pete Seeger, pero el Departamento de Estado le dijo “No, ud no puede viajar a mi país”.  Esto sucedió pocos días después de que Barack Obama anunciara medidas de acercamiento a la isla. A las que Fidel Castro respondió con un “no queremos limosnas de EEUU”. Obama se lució de democrático y durante tres días presumió de pretender más de lo que es. Silvio, como le decimos en la isla, se quedó en casa y con él todos los fantasmas de Cuba y también los de EEUU.

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Los cambios de Raúl Castro

marzo 2, 2009

El Granma lo publicó,  la televisión y la radio lo repitieron en todos los informativos. Raúl Castro se quitaba de encima a los hombres de confianza de Fidel para poner a los suyos.  Tres militares han sido promovidos al Gobierno en su nueva etapa.  Fuera Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, que no entran en el plano de “eficacia” y “perfeccionamiento de la institucionalidad de la Revolución”.  Lo menos simpático es que el nuevo presidente de Cuba haya echado mano a los militares para encaminar el país. ¿Es que los civiles no somos eficientes y los militares sí?  No tengo muy claro que camino será el que tomará el Gobierno del ex ministro de las Fuerzas Armadas, porque el de la Democracia nunca la han firmado los generales.  El general Ramiro Valdés Menéndez, uno de los personajes más conocidos por sus abusos de poder y su vida de lujos será el nuevo Vicepresidente del Consejo de Ministros.  Justo debajo del comunicado oficial publicado por el periódico oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC) aparecía otro titular de esos que te hacen soltar la carcajada: Rusia insta a EE.UU. a corregir su enfoque sobre derechos humanos.  Rusia, donde cada año asesinan a los periodistas incomódos.

Cuando estuve en Cuba en septiembre pasado hubo quien que me confió en voz baja, mientras miraba hacia los lados que los cambios no llegaban, porque la gente de Fidel todavía estaba en los puestos claves sin permitir hacer las cosas de otra manera. Ahora que los rusos están llegando y ya Raúl Castro tiene a los que quiere, estoy a la espera del anuncio importante. Ese que no acaba de llegar.

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Ni estos ni aquellos

febrero 1, 2009

Hoy tenía el pretexto moral para escribir de Cuba. Las dos manifestaciones que han removido Madrid en las últimas horas me empujaban. La primera, ayer sábado a favor del régimen de la isla y la segunda, este domingo contra. Era un sentimiento ambivalente, porque , en realidad, esperanza-manime aburre inmensamente la disidencia cubana, que incluye entre sus aliados a Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid. El mismo sentimiento me provocan los retronostálgicos que siguen apoyando lo que ya no se sostiene de ninguna manera. La disidencia y los simpatizantes son como un libro de disparates. Los primeros se alían con la derecha más rancia. Como si no entendieran que esta mujer encarna en sí los valores más trágicos de una dictadura:  la censura, el control sobre los otros y la utilización de cualquier medio para lograr su fin.

Parece una locura, pero los simpatizantes son patéticos: Defienden con sus gritos y pancartas lo que no serían capaz de soportar en su vida diaria.  ¿Habéis visto ‘La ola‘?  Esa es Cuba, esa  autocracia de llanto y no de marchas. Los simpatizantes son entrañables, porque tratan de revivir un sistema que solo sobrevive en sus sueños; la oposición es absurda,  sin ni siquiera proponer una alternativa, un proyecto socio-político viable. Y para más desgracia se junta con lo peorcito de la peña. ¡Pobre Cuba!

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Los tovarich regresan a Cuba

octubre 30, 2008

¡Qué ironías tiene la vida! Hace poco más de un mes en una casi entrevista de trabajo le comenté a mi interlocutor que con la guerra fría a las puertas, en breve tendríamos a los rusos metidos en Cuba. No compartió mi opinión, pero es difícil saber ciertas cosas si no se vivió el romance del da, tovarich y el hurra, en los actos escolares. Después de que en 1990 la pasión cubano-soviética terminara, entre la frialdad de Gorbachov y los insultos de Fidel Castro, al que poco le faltó decirle que se metieran su tecnología atrasada por el… lugar indicado. Después de esos episodios de despecho parecía bastante improbable esta dulce reconciliación que están viviendo los rusos y los cubanos. Pero ambos se necesitan: Rusia para decirle a Washington que su escudo antimisiles será inútil si Moscú puede disparar cohetes a menos de 90 millas. Cuba, por su parte, necesita créditos, para comprar tecnología atrasada, carne en conserva, petróleo low cost y sobre todo para tener un aliado fuerte como son los tovarich.

Ya durante mis vacaciones en la isla me alarmaron algunos comentarios de admiración por Putin, un hombre fuerte. “Ese sí va a enfrentar a EEUU” o el otro, aún peor: “Ojalá vuelvan los rusos para ver si esto mejora”. Alguien de mi círculo cercano se leía una biografía del judoca, ex miembro de la KGB y por La Habana rodaban autobuses bielorrusos, casi los mismos que en 1990 se podían meter por ahí. El eje Venezuela-Rusia-Cuba parece más que consolidado. Chávez ha comprado submarinos, aviones de guerra y armamento ligero de variado tipo y Castro le sigue la onda, porque la historia es cada vez más ciclíca y menos dialéctica. Cuando estuve en Cuba este otoño, la mayoría de las personas con las que hablé esperaban con ansia, casi con alegría la llegada de los rusos. Ya están allí, para bien y para mal. Enchufarán sus equipos en sus antiguas bases militares que tienen en cubita la bella y recomenzará la telenovela que ya conocemos. Los cubanos siguen esperando que alguien los salve. Esperan, como en aquella obra en la que no llegó nadie nunca. Esperando a Godot.

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Castro in the sky with diamonds

octubre 5, 2008

Cuando regreso de Cuba vuelvo sin ganas de hablar, como si tuviera el freno de mano echado. Llevo casi un mes discutiendo y hablando con todo el que se me ponía delante, como si esta hambre inmensa que tengo de preguntar se desatase. El “por qué”,  infantil y seudoinocuo era mi preferido. ¿Por qué Fidel Castro dejó el poder y no se convocaron elecciones? ¿Por qué los cubanos no pueden entrar a los hoteles Meliá?  ¿Por qué no hay carne de ternera para la gente de a pie desde hace más de diez años?  ¿Y por qué los cubanos que finalmente pueden entrar al resto de los hoteles tienen que pagar una fianza de 25 dólares, a pesar de tener la reservación pagada?

¿Y por qué no se puede comprar en Cuba ninguna publicación periódica extranjera?  ¿Y por qué la gente dice Viva la revolución y hace de todo porque se caiga? ¿Y por qué no hay de nada y el mercado negro tiene de todo? He descubierto que después de 50 años de censura para mantener al pueblo a buen recaudo de las tentaciones capitalistas la gente se sorprende con mis preguntas, y lo peor, la mayoría se cabrea a mares. ¿Qué necesidad hay de preguntarlo todo? ¿Acaso tú eres extranjera o eres tonta? En Cuba las cosas son porque sí o porque no, hasta el punto de que ya casi nadie pregunta nada para no tener problemas o simplemente como un mecanismo que cada uno ha asimilado como un hecho normal.  No quise renunciar a ninguno de mis ejercicios, por lo que  después de los “por qués” probé preguntarle a diferentes personas por Fidel Castro, qué había sido de su vida. Los que me respondieron dijeron que estaba en su casa tratando de sobrevivir, otro que se había ido del país para vivir sus últimos días en libertad, jejejeje. Un médico me aseguró que se pasaba el tiempo en una cámara hiperbárica, porque si lo sacaban se iba adonde yo pensaba que estaba: “In the sky with diamonds”.   Ahora, como comprenderán estoy un poco harta de la comilona de palabras y de información, así que me dedicaré en estos días a colgar fotos.

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Cuba qué linda es Cuba…

septiembre 7, 2008

Esa primera frase hay que leerla con entonación, mejor, hay que cantarla con ritmo y sazón, porque es la canción de la infancia: ¡Cuba qué linda es Cuba, quien la defiende la quiere más! Y por ahí seguía diciendo que no había cielo más azul, ni mar más azul, ni nada más que…En fin, el superlativo de todo. ¿Hay alguno? Patriotismo aparte, la imagen es desde el jardín del Hotel Nacional, en La Habana, detrás de la bandera que colgó el Aznar cubano de turno, el Malecón.  Este muro que es como un sofá de ocho kilómetros, donde los habaneros nos enamoramos, nos peleamos, la frontera que nos separa de tierra firme y donde empiezan las 90 millas de emigración a Estados Unidos . Disfrutad de la foto, que no sé si esta vez podré traer tanto sol, visto lo que pronostica  el Centro de huracanes ‘yanki’. Recuerdo un slogan publicitario que decía: ¡Cuba te espera!  Los jodedores de turno, propusieron que seria más correcto decir: ¡Lo que te espera en Cuba!  Con estos truenos y huracanes…¡Allá voy!

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Raúl Castro… me deprime

julio 13, 2008

¿Adonde ir? ¿Qué hacer? Ese es el dilema. Siempre me quiero ir de todas partes, pero se me acaban los lugares. Me aburro de mí misma, de mis posts, de mis palabras, de escribir siempre las mismas oraciones. ¡ME ABURRO! Este sábado cuando leí a Raúl Castro me dieron escalofríos y se me congeló esa idea del mañana que tengo en mi cabeza; esa foto, bueno, no es una foto, porque si es el futuro será un holograma, donde aparezco de regreso en mi isla pedaleando feliz junto al mar y riéndome. Y me río, sobre todo me río. Creo que me he pasado todo este tiempo reservándome una carcajada gigante para ese momento. Y no lo tengo preparado, casi nunca lo pienso, pocas veces lo sueño. Y de pronto, habla el más pequeño de los hermanos Castro, el menos querido y recuerdo de golpe la risa pendiente. El nuevo presidente cubano habla de cambios, de dinero, de producción, de productividad, de economía, de desarrollo. ¡Muy bien, General de Ejércitos!, pero yo espero las otras palabras, las que no llegan, las palabras exactas que vuelvan mi holograma un trozo de tierra, un rayo de sol, un lugar libre, donde trabajar y vivir: Raúl Castro no quiere decirlas, no las encuentra. Y yo me quedo sin destino, sin pasaje qué comprar. El holograma se deshace como si hubiera sido infectado con un virus de eso que danzan por internet a la caza de los que viven sin paracaídas.