Posts Tagged ‘Fidel Castro’

h1

Castro in the sky with diamonds

octubre 5, 2008

Cuando regreso de Cuba vuelvo sin ganas de hablar, como si tuviera el freno de mano echado. Llevo casi un mes discutiendo y hablando con todo el que se me ponía delante, como si esta hambre inmensa que tengo de preguntar se desatase. El “por qué”,  infantil y seudoinocuo era mi preferido. ¿Por qué Fidel Castro dejó el poder y no se convocaron elecciones? ¿Por qué los cubanos no pueden entrar a los hoteles Meliá?  ¿Por qué no hay carne de ternera para la gente de a pie desde hace más de diez años?  ¿Y por qué los cubanos que finalmente pueden entrar al resto de los hoteles tienen que pagar una fianza de 25 dólares, a pesar de tener la reservación pagada?

¿Y por qué no se puede comprar en Cuba ninguna publicación periódica extranjera?  ¿Y por qué la gente dice Viva la revolución y hace de todo porque se caiga? ¿Y por qué no hay de nada y el mercado negro tiene de todo? He descubierto que después de 50 años de censura para mantener al pueblo a buen recaudo de las tentaciones capitalistas la gente se sorprende con mis preguntas, y lo peor, la mayoría se cabrea a mares. ¿Qué necesidad hay de preguntarlo todo? ¿Acaso tú eres extranjera o eres tonta? En Cuba las cosas son porque sí o porque no, hasta el punto de que ya casi nadie pregunta nada para no tener problemas o simplemente como un mecanismo que cada uno ha asimilado como un hecho normal.  No quise renunciar a ninguno de mis ejercicios, por lo que  después de los “por qués” probé preguntarle a diferentes personas por Fidel Castro, qué había sido de su vida. Los que me respondieron dijeron que estaba en su casa tratando de sobrevivir, otro que se había ido del país para vivir sus últimos días en libertad, jejejeje. Un médico me aseguró que se pasaba el tiempo en una cámara hiperbárica, porque si lo sacaban se iba adonde yo pensaba que estaba: “In the sky with diamonds”.   Ahora, como comprenderán estoy un poco harta de la comilona de palabras y de información, así que me dedicaré en estos días a colgar fotos.

Anuncios
h1

Raúl Castro autoriza…

marzo 28, 2008

Desde hace varias semanas Cuba vuelve a las noticias. Autorizan a los cubanos a la normalidad de muchos. Los cubanos por ley podrán tener vídeos, televisores a colores, hornos microondas; los cubanos podrán comprarse un ordenador para escribir sus cartas al olvido; los cubanos -¡esta es la más reciente!- podrán tener móvil. Lo que los cubanos podrán tener tendrán que pagarlo con divisas, es decir con una moneda que no perciben por su trabajo. El Gobierno de Cuba mete a sus ciudadanos dentro de la ley y acepta ver lo que tiene delante de sus ojos. Porque en Cuba desde hace muchos años miles de personas tienen ordenadores, vídeos, microondas, gracias al mercado negro, a la bolsa negra, esa inexcusable camarada de los países comunistas, donde la mayoría de las cosas normales están prohibidas. Leo todas estas noticias despacio y me amarga pensar en el equívoco que esconde el desliz autocomplaciente y entusiasta de la prensa. Yo, como otros tantos, no me fuí de Cuba para tener móvil, ni microondas, ni ordenador. Excepto el móvil, tenía el resto, por la vía antes mencionada. Yo, perrito cubano, me fuí de Cuba para que me dejaran ladrar, maullar, aullar, en fin HABLAR. Y esa es la noticia que estoy esperando con impaciencia. Quisiera leer en estos días: Raúl Castro autoriza… a hablar, a leer, a pensar y a decir LO QUE LE DE LA GANA A LOS CUBANOS. Después de eso, sería feliz . Lo prometo.

h1

Revolución cubana, el remix

noviembre 15, 2007

Como uno de esas clásicas baladas ochenteras que los nostálgicos se han encargado de reanimar con arreglos pop y parafernalia techno, la revolución cubana repite su discurso. Ya no es tanto que sea un discurso obsoleto, sino -lo peor- es que es mentira. Este remix de revolución es una tonada linda y pegajosa, que has estado oyéndola toda la vida. fidel.jpgPromesas falsas aliñadas en el mejor caldo de cultivo que puede tener Cuba: Ser una isla rodeada de mar. Once millones y medio de cubanos encerrados en el mejor de los mundos posibles, adonde no llegan la prensa extranjera, ni las opiniones diferentes, ni internet, porque hacen daño, porque atacan a la revolución, porque están al servicio del Enemigo. Dicen así y defienden su mundo desbordante de humanidad, aunque yo solo encontré humanidad en los ojos del más pequeño de mis parientes, que con apenas 6 años, aún no sabe que soy la gallina de oro, a la que desplumar, porque así lo establece mi condición de rica emigrante. “Un mundo solidario”, saltan ante cualquiera de mis “críticas venenosas”. La solidaridad tiene el precio que tú puedas pagar por ella. Si no tienes dinero estás más liquidado que un sombrero en el país de los sin cabezas. En mi regreso a Cuba encontré el mismo lugar de siempre, un país sofocado por la propaganda, de donde todos se quieren ir, donde todos roban, donde nadie trabaja, donde todo es ilegal, donde todo se derrumba: las casas, la moral, la decencia, la verdad. ¡La ética y la estética! Pero qué pintan tus críticas, tu palabra no vale nada, tú no existes, tú no estás, tú no tienes derecho, tú no tienes país. Tú solo tienes dinero para comprar lo que su dignidad no les permite tener y que es todo. Alimentos, zapatos, medicinas, esas cosas que están ahí, en los estantes de las tiendas por dólares en una economía anómala que respira en paralelo a la otra economía, a la doméstica, esa que les exige sobrevivir con dignidad, pero sin nada. El resultado queda a la vista, un país arrasado, donde las palabras se han quedado huecas de significado. Los cubanos ya no saben qué es dignidad, ni qué es solidaridad. Repiten esa mentira como si fuera un escudo Ya ni siquiera se acuerdan de qué es realmente una revolución. Piensan que es rebatir las palabras del otro, que es soportar con estoicismo lo que parece ser más que un proyecto, una maldición. Pero cada uno de ellos después de haberme contado su tragedia, de haberme confesado que se quieren ir, que es un Sistema donde nada funciona, que La Habana se cae, que Fidel Castro es un cadáver político y muy pronto uno real, me escupieron en la cara su verdadera tragedia. Vuelven a repetir la misma tonadilla esperanzadora de que Raúl Castro sí sabe lo que quiere y abrirá el país a las iniciativas hasta ahora vetadas por un hermano obstinado y caprichoso. Raúl Castro, -me explicaron algunos- solo está esperando que la vida siga su curso para hacer de Cuba ese ejemplo de humanidad, solidaridad y Socialismo, que yo no alcanzo a entender. Es eso, en fin, lo peor de la Revolución remix.