Posts Tagged ‘Madrid’

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Tengo una corazonada, dijo Gallardón

octubre 3, 2009

¡No! ¡Es una arritmia! traed, rápido el desfibrilador… dijeron los sanitarios del Comité Olímpico.
Pi…pi…pi…pi…pi…pi…pi………………………………………iiiiiii
Lo hemos perdido…

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Los muertos de la precariedad

julio 13, 2009

Mis compañeros y yo hablábamos hoy de la precariedad, esa mala palabra que acompaña cada una de las líneas de nuestro currículo laboral. Allí sobre la mesa pegajosa del comedor conversábamos de lo perjudicial de ser unos periodistas precarios, porque esa condición nos hacia dependientes, veletas ideológicas, mercenarios miedicas a sueldo de la empresa para la que trabajábamos con las imaginables consecuencias que sufre la información. Esa situación, sin embargo, que en el Periodismo equivale a falta de ortografías de miedo, a profesionales a medio formar y sin interés por formarse, a gente desmotivada, en otros sectores, significa tragedia. Nadie va a morir porque los medios cada vez paguen menos a los periodistas y las empresas del sector echen mano para sus proyectos editoriales a los que menos cuesten. Es cierto, otras serán las consecuencias. Tan graves como que a la vuelta de 20 años seremos semianalfabetos funcionales con ínfulas digitales. La tragedia de hoy es que ha muerto un bebé prematuro en un hospital madrileño por un “error médico”.  La precariedad muestra su cara más fea.

La necesidad de que todo produzca, de que todo sea rentable ha trasladado este concepto empresarial a la sanidad pública, donde sobreviven las enfermeras, los técnicos, el personal sanitario en general. El Director del hospital Gregorio Marañón admitió que una enfermera le suministró por error el alimento por vía intravenosa, en vez de por la sonda, lo cual provocó la muerte del neonato. Cuando se supo todos comenzamos el linchamiento, la caza de la enfermera asesina.  Comisiones Obreras y el Sindicato de Enfermería pronunciaron la palabra precariedad, hablaron la situación de los contratos de los enfermeros, movidos como fichas de ajedrez por las diferentes unidades sin considerar que cada sección exige un grado de especialización. ¡No es lo mismo un enfermero que hace diálisis que uno de geriatría! En la UCI de uno de los hospitales más grandes de Madrid -ha asegurado CCOO- hay 16 trabajadores, de los cuales la mitad son eventuales, como era el caso de esta enfermera que cubría una suplencia. Estos son los muertos de la precariedad. Y no serán los únicos. La culpa es de los políticos que quieren hacer dinero de los servicios que están obligados a financiar y a subsidiar, porque la sanidad pública no es una empresa.

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Atracón de esculturas

julio 4, 2009

No voy a poder ir a las exposiciones de esculturas, porque tengo la tendencia irreprimible de tocar.  Hoy fuí a ver ¿Olvidar a Rodin?, la muestra que ha organizado Mafre en su fundación del Paseo de Recoletos, en Madrid.  Me reconcilió con el arte y me provocó sensaciones.  ¡Qué bueno volver a sentirlas! y que sea el arte quien las provoque. Es que hace varias semanas la muestra de Matisse en el Thyssen me dejó tal indiferencia en el alma que pensé que me había quedado frígida de por vida.  A Rodin lo conocía y sus esculturas tienen una gestualidad que es como si te hablaran, quizás es que me acerco demasiado, pero me vienen ganas de calmarlas o de darles un achuchón de consuelo. Casi nunca erótico, debo decir.  Descubrí a un escultor ruso,  Archipenko, parte de ese grupo de artistas quemediterranea-escultura se refugió de la tranquilidad de principios del siglo XX  en un París, donde sólo importaba el arte y no la mujer de Sarkozy.  El ruso tiene tres piezas, una de ellas hecha con cemento.

La muestra está organizada en dos plantas, pero me quedo con la alta. Con la fantástica mujer de Maillol, ‘La mediterránea’, esa mujer de anchas espaldas,  tan real como sensual, a la que le hubiera paseado mi mano por encima si las dos guardianas de la sala no hubieran adivinado mis intenciones.  Quizá si me hubieran dejado hacerle un par de fotos para tranquilizar mis manos, pero tampoco estaba permitido.  Id a verlas, yo me quedé feliz, pero intranquila.  Ante tanto cuerpo de mujer.

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Ni estos ni aquellos

febrero 1, 2009

Hoy tenía el pretexto moral para escribir de Cuba. Las dos manifestaciones que han removido Madrid en las últimas horas me empujaban. La primera, ayer sábado a favor del régimen de la isla y la segunda, este domingo contra. Era un sentimiento ambivalente, porque , en realidad, esperanza-manime aburre inmensamente la disidencia cubana, que incluye entre sus aliados a Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid. El mismo sentimiento me provocan los retronostálgicos que siguen apoyando lo que ya no se sostiene de ninguna manera. La disidencia y los simpatizantes son como un libro de disparates. Los primeros se alían con la derecha más rancia. Como si no entendieran que esta mujer encarna en sí los valores más trágicos de una dictadura:  la censura, el control sobre los otros y la utilización de cualquier medio para lograr su fin.

Parece una locura, pero los simpatizantes son patéticos: Defienden con sus gritos y pancartas lo que no serían capaz de soportar en su vida diaria.  ¿Habéis visto ‘La ola‘?  Esa es Cuba, esa  autocracia de llanto y no de marchas. Los simpatizantes son entrañables, porque tratan de revivir un sistema que solo sobrevive en sus sueños; la oposición es absurda,  sin ni siquiera proponer una alternativa, un proyecto socio-político viable. Y para más desgracia se junta con lo peorcito de la peña. ¡Pobre Cuba!

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El enemigo está dentro…

julio 3, 2008

La TATE Modern de Londres ha incluido en sus exposiciones veraniegas el Street Art para de una vez por todas darle un espacio cultural al mensaje callejero. Al graffiti que te obliga a fijar la vista, a detenerte y te mete su irreverencia en el bolsillo. Tú te vas a casa pensando. Eso es arte. En uno de mis paseos por Madrid, encontré este graffiti, que no estaba en una pared, sino en el suelo, no era una de esas manchas egocéntricas que abundan en mi barrio, con el nombre del embarrador de turno. Este graffiti tiene su misterio, sus inquietantes palabras medio temblorosas o zizagueantes, escritas con un ojo en la labor y otro en el madero vigilante. Más allá del calor y el alcohol, que riman y parecen juntarse como imanes, hay gente muy filosófica disparando con el spray .

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Mi gimnasio, los espejos y el placer

junio 12, 2008

Hoy ha sido el regreso a mi vida normal entre vacaciones y contracturas. No me había dado cuenta de cuanto echaba de menos a mi gimnasio. No tiene nada de especial este espacio lleno de espejos y de gente sudorosa, y sin embargo, es distinto. Los asiduos -casi todos- se besan cuando llegan (mua-mua) y cuando se van (mua-mua). La profesora es pequeña y musculosa. Rubia a lo Marilyn, pero tan fuerte como ese actor norteamericano que engulle esteroides y que todavía nos amenaza con sus películas de épica pugilística. Es simpática verla cuando va de un extremo a otro dentro de su licra minúscula echando ambientador sobre nuestras cabezas, mientras grita: ¡Aquí huele a tigre! Y los tigres , en su mayoría una comparsa de fisiculturistas inflados a pastillas y batidos energéticos, se quedan inmóviles hasta que el aroma se mezcla con la acidez del aire. Este es mi gimnasio. Hoy he regresado a su dinámica diaria, a flotar entre los tigres y su testosterona. “No te veo desde hace rato”, me dice uno. Le explico lo de la contractura y a pesar de que busco sus ojos, solo los encuentro en el espejo a mis espaldas, donde mira insistente su propia figura. Me faltaba esta atmósfera de barrio y comadreo que reina temprano en las mañanas, cuando hay solo cuatro o cinco chicos que desaparecen por turnos y de dos en dos tras la puerta del baño. Yo, observo, respiro y pedaleo. Pectorales, biceps, estoy a punto de pasar a los abdominales, cuando sale ajustándose el chándal; él otro se incorpora tres segundos después duchado; se aleja hacia la puerta de salida dejando una estela de perfume caro. “Adiós chicas”, grita a los presentes, “bye, bye Martha”, le dice con un humor envidiable a un barbudo que usa un ajustado pantaloncito naranja. ¿Qué pasará detrás de la puerta del baño de los chicos? Mi imaginación mantiene el suspenso para que yo pueda soportar esta agonía de las repeticiones, del músculo que se resiste al ejercicio. La curiosidad puede más que mi constancia. Termino mi sesión con el ritual: dos besos a la profe. Y sé que voy a regresar mañana, a este lugar donde el placer se refleja en los espejos.

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‘Zapateando’ bajo la lluvia

abril 10, 2008

En Madrid llueve desde hace tres días y se nota. Escudriño la cara de los paseantes y el diagnóstico es fácil. La falta de terracitas y la ausencia de cotilleo en las aceras hacen su profundo agujero en el humor de los madrileños. Mi vecino, el jubilado, no está en su banco habitual con la indecisión de leer el periódico o mirar por encima de las páginas el escote de las chicas. La madera de los bancos está empapada y solo las palomas, las cochinas palomas, sobreviven a esta humedad del ánimo. Las plazas del centro permanecen desiertas, mojadas con pequeños charcos-trampa que acechan para bañarte los calcetines a la menor distracción. La gente camina ocultando su cara bajo los paraguas con prisa y a disgusto. Nadie se coge de la mano y hasta los niños andan obedientes junto a sus padres. Por el momento, los meteorólogos son los únicos felices, avisan que hasta el fin de semana tendremos una ciudad con menores índices de contaminación y de polen en el ambiente. También sin sol en mi ventana y un cielo menos azul. Me consuelo, qué voy a hacer, me consuelo con Gene Kelly ‘Cantando bajo la lluvia’ , con su cara de idiota feliz, mientras se empapa hasta el tuétano. Mi padre siempre dice que es un tostón como película, pero hoy de regreso a casa me vino a la mente la imagen del bailarín ‘zapateando’ bajo la lluvia, tan feliz que hasta un policía lo mira sospechoso. Me contagio, busco mi charco, como una rana con cumpleaños y es tal el raptus de entusiasmo, que no me contengo…I’m singing in the rain...