Archive for 31 octubre 2008

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Los japos saben cómo hacerlo

octubre 31, 2008

La cultura japonesa es absolutamente desconocida para mí. Tanto es así que a veces en una de las tiendas más chic de la ciudad me quedo tonta mirando lo que otros consideran genialidades y que a mí me resultan absurdas. Husmeando en internet descubrí este video tan absurdo como tantas otras cosas, pero para los japos es parte de un entrenamiento en el Ueno Zoo de Tokio, sobre cómo capturar a un rinoceronte que escapa. Me pareció gracioso y muy a tono con el espíritu de Halloween.

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Los tovarich regresan a Cuba

octubre 30, 2008

¡Qué ironías tiene la vida! Hace poco más de un mes en una casi entrevista de trabajo le comenté a mi interlocutor que con la guerra fría a las puertas, en breve tendríamos a los rusos metidos en Cuba. No compartió mi opinión, pero es difícil saber ciertas cosas si no se vivió el romance del da, tovarich y el hurra, en los actos escolares. Después de que en 1990 la pasión cubano-soviética terminara, entre la frialdad de Gorbachov y los insultos de Fidel Castro, al que poco le faltó decirle que se metieran su tecnología atrasada por el… lugar indicado. Después de esos episodios de despecho parecía bastante improbable esta dulce reconciliación que están viviendo los rusos y los cubanos. Pero ambos se necesitan: Rusia para decirle a Washington que su escudo antimisiles será inútil si Moscú puede disparar cohetes a menos de 90 millas. Cuba, por su parte, necesita créditos, para comprar tecnología atrasada, carne en conserva, petróleo low cost y sobre todo para tener un aliado fuerte como son los tovarich.

Ya durante mis vacaciones en la isla me alarmaron algunos comentarios de admiración por Putin, un hombre fuerte. “Ese sí va a enfrentar a EEUU” o el otro, aún peor: “Ojalá vuelvan los rusos para ver si esto mejora”. Alguien de mi círculo cercano se leía una biografía del judoca, ex miembro de la KGB y por La Habana rodaban autobuses bielorrusos, casi los mismos que en 1990 se podían meter por ahí. El eje Venezuela-Rusia-Cuba parece más que consolidado. Chávez ha comprado submarinos, aviones de guerra y armamento ligero de variado tipo y Castro le sigue la onda, porque la historia es cada vez más ciclíca y menos dialéctica. Cuando estuve en Cuba este otoño, la mayoría de las personas con las que hablé esperaban con ansia, casi con alegría la llegada de los rusos. Ya están allí, para bien y para mal. Enchufarán sus equipos en sus antiguas bases militares que tienen en cubita la bella y recomenzará la telenovela que ya conocemos. Los cubanos siguen esperando que alguien los salve. Esperan, como en aquella obra en la que no llegó nadie nunca. Esperando a Godot.

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Saudade, morriña o días así

octubre 29, 2008

Creo que es el sol, lo que me falta, es el calor, el hacer el amor sin sábanas y sin calcetines. El despertarme tarde sin pensar. ¿Algún día podríamos no pensar? El leerme todo lo que me caiga en las manos y pasear por el mar, aunque no me meta en él. El calor de la arena bajo las plantas de los pies, con todas las piedrecillas y los caracoles diminutos incrustándose en la piel. ¡Uff, qué duro! Casi me duele algo de lo insoportable que me resultan estas medias, que me dan ansias, este tío malhumorado, imprescindible para comer y horroroso para sufrirlo. Lo peor es el invierno que aterriza en mi pecho como un telegrama con una mala noticia.  ¡Joder! ¡Con todas las cosas importantes que tengo que hacer !

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Aprendiendo a morir

octubre 24, 2008

Gomorra, el libro del horror. Es la primera vez que un italiano habla de la mafia con tanta honestidad, sin el estúpido sentido del patriotismo, ese que decía el mafioso de Giulio Andreotti de lavar los trapos sucios en casa. Es la primera vez que un periodista italiano se atreve a contarlo, a sabiendas de qué la camorra napolitana lo va a matar. Yo estoy segura de que lo harán, a su manera brutal o simularán un delicado y sospechoso accidente. Pero lo peor no es que la mafia quiera deshacerse de Roberto Saviano por contar lo que no debía. Lo peor de todo es que en pleno siglo XXI exista un barrio en Nápoles, ‘Parco verde’, donde los chavales, como en un Bronx a la italiana, crezcan no para ser maestro o mecánico de aviones, sino para ser carne de cañón. En Parco verde, los niños no hacen cursos de gimnasia, ni van a clases de pintura. En este pueblo napolitano sólo se aprende a morir. Lo peor es que este periodista de 29 años lo contó a los cuatro vientos y todo sigue como antes. Lo único que ha cambiado es la vida de Saviano, que ahora tiene que compartir sus días con dos guardaespaldas. Entre la conmoción y el horror estoy leyendo Gomorra, este libro, novela-ensayo, testimonio real del control de la mafia sobre todas las estructuras socioeconómicas italianas. Mientras yo lo leo, el Gobierno de Silvio Berlusconi, como el precedente, el anterior, el próximo, no mueve un dedo y los niños de ‘Parco verde’ continúan aprendiendo a morir.

Aquí unos segundos de la película ‘Gomorra’, adaptación de Matteo Garrone, con una prueba de iniciación con la que la mafia bautiza a sus futuros colaboradores: Les ponen un chaleco antibalas y les disparan. ¡Dantesco!

Apelo de los Premios Nobel para que el Estado italiano proteja a Roberto Saviano

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La crisis general del Capitalismo

octubre 21, 2008

En estos días recuerdo insistentemente a mi profesor de Filosofía marxista. En sus clases repetía la cantaleta aquella de la crisis general del Capitalismo, un sistema en descomposición, mientras nosotros nos reíamos casi en su misma cara. Si no se ha ido a vivir fuera de Cuba debe estar viendo confirmada -en el desastre que vivimos- todos sus años de estudios. En realidad, el principal problema que yo le veo a la filosofía marxista es que, como la poesía, es estupenda, te hace sentir más cerca del ser humano y despierta lo mejor de ti, pero en la práctica, poco se puede hacer ensartando metáforas. No sé, estoy bastante confundida y no lo digo por mi habitual torpeza de cambiar el norte por el sur. Es por este caos general en el que ya no se sabe nada con certeza, ni sin ella. Si Gordon Brown, como el  Chávez  británico, nacionaliza parte de sus bancos, si sale a relucir que el Presidente de la Fórmula uno es sadomaso y Madona, icono de todas nuestras fantasias sexuales, paga millones a su ex para que no cuente que no folla. Los socialistas, mientras tanto, dicen que están ayudando a las familias y les dan las ayudas a los bancos. ¿Yo estoy leyendo mal los periódicos o qué?  Si Gallardón no tiene un céntimo ni para hacer su belicosa reforma del Eje Recoletos y se sube un 12 por ciento el sueldo. Si yo descubro una mañana que -por fin- no estás en mi cabeza y  empiezo a sufrir de migrañas, si no  hay dinero y las cosas se ponen más caras. Tendré que buscar a mi profesor de Filosofía Marxista para que me aclare si se trata de la Crisis general del Capitalismo o es todo consecuencia del cambio climático.

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Maneras de despedirse

octubre 12, 2008

Es realmente una palabra fea: Despido, despedirse. Alguien se despide, porque ya no va a estar, porque se muere, porque algo se acabó y hay que dejarlo ir. Hay muchas maneras de despedirse. Unos agitan las manos o inclinan la cabeza, unos esperan bajo la lluvia, otros lloran detrás de una puerta que no abren. Por lo general se dice con una palabra corta que además casi siempre es dulce: ciao, adiós, au revoir, hasta en el áspero alemán el auf wiedersehen es un inspiración de aire sin violencia.  Sin embargo, hay un despido que es del que más se habla últimamente. Me estreno en él, es la primera vez que lo vivo, que lo cuento, aunque parece que no será la última. A uno de mis compañeros, redactor como yo, que llevaba el mismo tiempo que yo en la empresa lo han llamado para despedirlo. Pero nuestros responsables son tan torpes y malolientes  que ni siquiera puede llamársele así a esta falta de estilo para humillar a alguien.
El jefe, de izquierdas por conveniencia y progre por moda, ha esperado la llegada de su subordinado, un día normal de trabajo para informarle que fuera a Personal y que se imaginara para lo que era. Este personaje que dirige a 15 personas con corazón, pulmones, vísceras dejó que el chaval subiera hasta el patíbulo sin previo aviso. Allí, un tipo de traje y corbata le extendió un papel y le pidió que lo  firmara. Era la baja voluntaria por escaso rendimiento. Le pidieron, a mi compañero, que tenía media hora para recoger sus cosas y abandonar la redacción. En caso de negarse podían llamar a los guardias de seguridad para que se encargaran de sacarlo del edificio. Esa es la historia. Ese el modo en que las empresas se deshacen de las personas que ya no les sirven y les estorban. Son buenos, son generosos, porque podrían hacer como con los papeles del baño o los desperdicios del comedor. Podrían meter a los expelidos en un contenedor y que un camión les descargara en un basurero municipal. Después de vivir lo que he contado, ya el despedido se sentirá en su lugar.

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¡Seremos como el Che!

octubre 8, 2008


El Che impreso en una pelota de béisbol, el Che en todas las camisetas y banderas, el Che de los carteles, de las consignas, el de los discursos, el Che convertido en un trozo de bronce, el Che de las monedas y los souvenirs. El Che hasta donde la imaginación no nos alcanza.  Y ya no hablo del marketing capitalista, abominado por convertirlo todo en mercancía rentable. Hablo de aterrizar en La Habana y ver al Che como un monigote omnipresente que puedes comprar y meter en tus bolsillos. Hablo de este mercantilismo ideológico sin decencia que llena las tiendas del país, de este renglón exportable en el que han convertido su figura sin que nadie se escandalice o asombre. Lo peor de todo es la connivencia de esta vena comercial con el discurso político. Sin contradicciones, ni cargos de conciencia en las escuelas mantienen la consigna histórica de los estudiantes cubanos.  “Pioneros por el Comunismo: ¡Seremos como el Che!” .  Los más pequeños de mi familia todavía la repiten y me preocupo si alguna vez se preguntarán qué coño significa ser como él.  En esta Cuba del silencio y la demagogia si el Che resucitara haría otra Revolución. Esta ya es una farsa.